“LAS PRUEBAS”
Habíamos pasado juntos
tres epidemias
dos cataclismos
un par de terremotos y un tsunami.
Una vez, también
nos perdimos en una ciudad sucia y peligrosa
en
los linderos de la noche.
Sobrevivimos a la guerra y a la hambruna.
Nos hicimos duros y un poco cínicos.
Luego nos golpeamos sin piedad, nos dimos fuego.
Cuando todo terminó.
Quedaron las cicatrices de esas derrotas;
las medallas oxidadas de esos triunfos pasajeros.
Movidas de resiliencia; habilidad de gente
que
sobrevive en medio de la ira.
Sabes.
Nada de eso importa ahora que
estamos habitando una ciudad en ruinas
convertidos en extraños.
Te confieso que a veces...
Recuerdo…
Tu hermoso rostro de hechicera blanca.
Y nuestras jugadas de tahúres…
Y esas escaramuzas de guerreros…
Borracheras de clochards ebrios con gabanes negros.
Y esas trampas de cazadores curtidos; rutas de
velocidad en mi campero por las trochas del territorio, en silencio; o escuchando a
un viejo grupo de rock en la radio.
Caminábamos el verano…
mientras todo el fuego del mundo
incendiaba los cielos y quemaba el horizonte…
Y marchábamos bajo el invierno, cuando diluvios grises
cayeron sobre nuestras cabelleras
y nosotros partíamos lejos
en nuestra barca de dolor...
Amarga y luminosa nave
de los sueños.

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