viernes, 5 de abril de 2013

“PASADO”







“PASADO”



Ahora soy un tipo sobrio.
Dejé de fumar, no bebo licores fuertes, no fumo…Pero recuerdo cuando estaba pasado.
¿Cómo sobreviví en medio de aquella amnesia de aquelarre etílico; aquella danza de fuego bajo las estrellas?.
Sí, algunas veces estuve pasado…

Pasado en yerba como derviche metropolitano (inmerso en su nube vegetal, el incienso de su íntima quema), en busca de su oración secreta.

Pasado de ajenjo, como beodo parisino; impresionista-iridiscente-puntillista, inclinado sobre la copa del Ada verde; mientras al fondo, el aristócrata gnomo de Touluose-Lautrec caligrafiaba una danza pictórica en el Moulin Rouge.

Pasado en chutte como un drogo bogotano. Carrileando la 19 hasta el colonial burgo de la “Candela” en medio del ruido nocturno de vendedores y loteadores  de la carne trémula y el fandango.
Pasado de aguardiente nihil (cerca al parque de los periodistas); como Leao Le Gris el de la gran pipa, el de la excelsa cachimba en Medellín. Rebosando la copa de la luna llena; poeta caminando su noche lunfarda hacia los garitos periféricos en donde coinciden los escritores inéditos e líquidos, los prosistas narcóticos; los bandoleros epilépticos y las musas neuróticas y polifónicas.

Ahora soy un tipo sobrio. La botánica solo me interesa en su rama homeopática. Ya no la fumo, la consumo en tisanas. ¿Pueden creerme? No, no me creen. ¿Tengo cara de beodo? ¿De drogatta? ¿De fumetta?

Deberían haberme visto pasado.…

Pasado en vino áspero y en remojo de cerveza, y en salmuera, y en ron caribe como un pirata que navegaba su bergantín contra la tormenta.

Pasado en dulce brebaje de adormidera; el néctar que sublima la vena más tensa, la cuerda más cercana a la carótida; esa que palpita mientras la noche deja caer una lluvia de amapolas celestes. Esa que canta, cuando en la noche Gaspar el errabundo suelta su última bocanada de humo.
Pasado en chicha candombera; inmerso en la ruidosa verbena de la feria.

Solo y sin la musa; solo y sin la cocotte; compadrito en la esquina del abasto que soba su hoja de metal ardiente; y el frío en las costillas, como lo pintara Borges.
Pasado en mandrágora vegetal que eleva su aireado cuello de aquelarre psicotrópico.
Pasado en ayahuasca buscando el dolppegannger

(Mi chaman oscuro, mi Orisha guerrero, mi santero brujo de la guarda).

Pasado-envejucado, brebaje de la selva dura con su verde camaleónico.
––Dioptrías de jaguares acuáticos, calidoscopio de salamandras y tucanes. Serpientes emplumadas y jabalíes alados––.

Pasado en yerba buena, macerada en pote de madera; muela de afilado pedernal que masca el ayahuasca del Mamo en el tambo de la abuela.
Empeyotado en mi desierto norteño; VilladeLeyva acústica y de tierra; con mi poncho de lana y mi sombrero de paja y jipijapa.

(Sombras frescas al fondo y un sol que se precipita en rojo sobre el altar de la tarde y de la sierra. En mis ojos dos candelabros de metal volcánico; dos rubíes negros de cuervo poetiano).

Pasado en vino y en vodka, y en mezcal y en whisky y en ginebra.
Jineteando la noche; carabeliando la vida; caribeando la plaza Marijuanera, berettera, carnavalera, tropelera y metalera.

Pasado hasta el cogote, presionando el minúsculo adminículo neumático del émbolo; hasta la última traza multicolor del arcoíris lisérgico, cuando es teñido por la pinta violeta. Calamar de tinta iridiscente, lenta agonía de la vena estrangulada de la cuerda.

Más que pasado…Emponzoñado, encamellado con mi corazón de estrella diamantina y su cola de cometa…Enteógena plegaria;  Soul de puerto en viernes negro; Góspel de farmacéutica; Cumbia de arrabal que danza cuando el cuerpo pide sueño y sangre tóxica para llevarlo hasta la ventana que da al abismo de la risa.

Allí, cuando termina la alegría, viene la estupefacción y a veces el deliriums.

En el bucólico pueblito de Cthulhu…
––el señor Lovecraft me espera, para mostrarme un libro raro––.

Ustedes me perdonan…
Resulta que a veces, sin saberlo…
Resulto... Pasado…

Pasado, en curda y enjuergado con mi poema anisado en bandolera…
Cruzando la calle silenciosa de la madrugada
cuando los gatos salen acompañados de la melodiosa flauta del dios Pan…
Ocasión para cantar con ellos,
bajo la luna amarilla preñada de sueños bohemios y luminosas visiones de poetas.



O.G.R.

miércoles, 3 de abril de 2013

ZOMBIS EN EL PSIQUIÁTRICO






“ZOMBIS EN EL PSIQUIÁTRICO”
––Cuento de Omar García Ramírez––


"Y los ángeles ígneos cayeron. Profundos truenos se oían en las costas ardiendo con los fuegos de Oro." - Roy Batty
 (Blade Runner)

"Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir" - Roy Batty 
(Blade Runner)



Escena # 3
Interior: Oficina del psiquiatra
(PLANOS: 12-13-14-)
––Monólogo interior. Flashbacks de acciones––


––Murphy, me llamo Murphy.
––Zombi No 458. Distrito 57.
––32 años; 5 y medio como zombi.
––¿Qué quiere que le cuente?
Lo desagradable eran los disparos.
Sí, los disparos de todos los calibres a los que uno se tenía que acostumbrar.
Los de municiones Parabellun, Parker, los disparos con Berettas, con Colts, con rifles de asalto.
Esos dejan una perforación desagradable y rompen los vestidos…
Yo procuraba cambiar de Armani a Saint Lauren, (eran de una tienda de moda que asaltamos con una pequeña pandilla. Éramos como treinta, algunos muy trendys. (Zombi-Victim-fashion). No, no se ría, aunque la estética zombi está más cercana a la moda fabril y leñadora de los grunges, habían otros, como decirlo… se destacaban por su estilo.
Pero volvamos a los disparos; los de wínchester queman, si señor queman y fastidian ya que aunque no son heridas mortales (para nosotros se entiende), si son fastidiosas.
Lo mejor era poder responderlas. Cuando las balas iban de nuestra parte y hacían impacto en los que no estaban infectados, la cosa parecía mejorar; todo el kétchup del mundo tenía su dulzura, su sabor.
Era en los supermercados en donde hacíamos las mejores cacerías; las mejores razias.
Allí, la música de sinfonía y de consumo, ponía a estas criaturas citadinas fuera del estado de alerta. Los invitaba a comprar educadamente los pocos artículos que todavía quedaban.
––Casi todo era transgénico; casi todo era congelado, enlatado y con fechas de caducidad––.
Toda la voracidad del mundo. El ultimo y más divertido eslabón de la cadena. La vitrina en frío de la maquinaria de la muerte.
Recuerdo, hicimos unos buenos bacalaos, unas buenas parrilladas y de paso nos aprovisionábamos de colas y refrescos; ya que aunque nadie lo crea; a nosotros también nos da sed y la sangre es salada; la sangre da mucha sed. Una sed que no se sacia.
De otra parte nuestras diferencias no son muchas. Me refiero a ustedes los enchufados y tambien los citadinos mortales.
A decir verdad, he conocido seres horribles en la otra orilla y le puedo decir que en ellos no existe una gota de piedad, un leve rastro de humanidad. Su civilización es una granja de muerte al por mayor. La cosa estaba en equilibrio.
En un principio nosotros solo estábamos ocupando algunos espacios.
Íbamos a los estadios; asistíamos a algunos conciertos; hacíamos filas en las rebajas y hasta se nos tenía en cuenta para votar. Éramos un rebaño muy bien organizado y adoctrinado; el gregarismo de una sociedad ejemplarizado en docenas de hombres y mujeres perfectamente adaptados a las ceremonias vibrantes de las masas. Integrados a la estética multicolor del espectáculo.
Sí, teníamos conciencia ciudadana; no hacíamos mal a nadie. En aquellas ferias nos divertíamos mucho ya que somos de una horda alegre y fiestera; No tenemos una vena polémica y no somos de ideales radicales.
De pronto, uno que otro perdía los estribos, y a veces, bajo efecto de la droga psiquiátrica a la que éramos sometidos; cometía algún delito; se pasaba de velocidad, conducía borracho; trataba de sobornar a algún guarda. Rompía los límites de la gran celda. Un pequeño robo a mano armada, una que otra violación al código civil. Algo de violencia que se nos salía de las manos. Un pequeño motín, una asonada. Cosas sin importancia. Usted entiende… Pero luego; las cosas empeoraron.
Cuando quisimos llevar a uno de nuestros representantes a la junta de consejeros del estado del distrito federal. Nos dijeron que no. Que solo votásemos por sus candidatos (los del gran panóptico); que con ese gesto era suficiente.
Y nosotros queríamos más futbol; queríamos más televisión violenta; queríamos jardines infantiles para nuestros pequeños freaks. Seguridad social, para que nuestra estirpe progresara y también piscinas y playas nudistas; sí playas nudistas para zombis: es que estamos cansados de que se burlaran de nosotros cuando íbamos a las playas nudistas, (ese temblor denso y espasmódico, esa hipercinesia pesada, ese arrastrar los pies torcidos sobre la arena, ese rictus a lo Joe Cocker pasado de copas y cerveza negra)…
Además, estábamos cansados de trabajar en las labores más duras; picando piedras al sol y al agua; abriendo en canal y descarnando cerdos y vacas en los mataderos; abriendo las fosas comunes para los muertos de la guerra en los cementerios (que eran nuestros soldados muertos) ––nuestros más vigorosos representantes en vestido camuflado––. Trabajos duros y peligrosos en los cultivos de amapola y valeriana; Trabajos degradantes y estúpidos en las producciones cinematográficas  de bajo presupuesto en donde siempre éramos la carne de cañón… (Somos la carne de avanzada en la trinchera de la línea cinematográfica del mundo. Somos los desechables en las fantasías guerreras de los directores de la Productora Mayor).
Claro que algunos de nosotros éramos cinéfilos y gustábamos de cintas de prestigio, lo que los especialistas llaman: las clásicas del género. Nuestras primeras referencias cruzadas, la protohistoria de aquel malestar estético, las raíces de aquel arbusto infame, venían desde “El Gabinete del Doctor Caligari”; “El Golem” de Carl Boese y Paul Wegener; “La noche de los muertos vivientes” de G. A Romero. Esas preguntas que llegaron encapsuladas en las imágenes del cinematógrafo crearon a verdaderos especialistas. Algunos de mis amigos eran seguidores de Tarkosvki; otros eran lectores de Stalisnaw Lem. Y por supuesto había intelectuales muy reputados, uno de ellos me mostró una gran tesis sobre el Frankenstein de Mary Shelley:
Antes de ser zombis, eran otra cosa; ¿usted qué cree?
Aunque a veces me pregunto:
¿Éramos el excedente industrial de una factoría de la carne, el producto interno bruto en un país del trópico después de la guerra. La cuota, el porcentaje desechable de la ira y la violencia?
¿Éramos solo zombis o éramos algo más que moría en vida bajo el efecto de una pesadilla? Un cuerpo sin conciencia atrapado en la oscuridad de las ciudades. Los cuerpos horripilantes destinados a ser destruidos dentro de un video-juego.
¿Se nos había marcado, deformado y lacerado para que no hubiese redención; o, se nos había
confinado a estar sentados frente a las pantallas de T.V. para recibir descargas de miedo y odio?
––Usted lo sabe, eso que dicen; que somos alimento de algo. Algo poderoso en las esferas de la luna––.
¿Qué pasa cuando las preguntas comienzan a revolotear en un cerebro engusanado y no llegan las respuestas? ¿Cuando las neuronas rotas y golpeadas por los perdigones de la duda hacen un corto circuito que te lleva a los linderos del nihilismo? ––Bella palabra; dura palabra–– nuestro espíritu ahora está impregnado de ella, nuestro espíritu está marcado por la herida de Sísifo, la soledad de Prometeo.
Viene la rebelión.
Primero fue un guarda de carreteras; después un político corrupto en campaña.
Se había metido en distrito equivocado y luego…
Bueno, luego llego todo ese vendaval de sangre y horror; y debemos admitir que de alguna manera estábamos en nuestro elemento.
Pero vuelvo y digo, lo peor es no poder asistir a los estadios y emborracharnos hasta caer de bruces después de los partidos y ver ese pálido cielo manchado de hollín; las nubes como dragones oxidados chapoteando en una cisterna sideral. Lo peor es no poder recibir las descargas de euforia de nuestras divas plateadas, que sobre el escenario nos energizaban con sus rayos de alegría musical. Lo peor es no poder asistir a las ferias gastronómicas normales en donde le dábamos gusto a la panza con las hamburguesas tratadas con hidróxido de amonio; ahora nuestra dieta se ha puesto cara y es traumática. ––Cuando tu alimento te maldice o te implora antes de ser mordido, eso causa laceraciones en el alma––.
No se ría. He dicho en el alma. Sí, un alma podrida pero al fin y al cabo, el alma de una criatura creada por el hombre; un ensayo de poder y destrucción sobre el hombre. Un virus, una infección que nos ha confinado a una violencia sin sentido, una oquedad siniestra y depredadora.
Todo está más sucio y como le decía… y lo peor. Lo peor son los malditos disparos.
Cuando nos acercamos a la casa matriz en donde oficia el señor director; nuestro creador, nuestro último dios sobre la tierra. Ese gran laboratorio farmacéutico, ese gran ingenio de experimentación genética…
Pero, pasemos a otra cosa ¿quiere?...
¿Qué me dice?...
¿Cómo fue lo de las bibliotecas?...
¡Ah!.. eso fue solo una temporada; como decirlo, una moda…de alguna manera se impuso una moda que duró unos cuantos años.
Ustedes dejaron abandonadas las librerías y las bibliotecas; y nosotros, que tenemos modales de okupas, las tomamos. Al principio, durante el siclo de las heladas que llegaron después de las tormentas solares. ¿Lo recuerda?. Quemábamos los libros para calentarnos, (es un secreto que le voy a decir a usted, aunque sé que se lo llevará muy lejos: a los zombis la nieve, la humedad y el invierno maltrata nuestras delicadas pieles); pero después, algunos de nosotros empezamos a leer y creo que es fue otro de los elementos del  problema, suena elegante decirlo así, tiene su estilo, y no decir: otra pata que le nace al zombi como dicen en algunas películas mexicanas.
Los libros, sí los bellos libros. Aunque no lo crea; algunos cerebros deteriorados; se reconstruyeron mediante la esa terapia de lectura. Da un poco de risa como esa terapia de lectura, nos dio sueños, y deseos mayores; inquietudes complejas y de altura. Algunos se metieron con las ciencias duras buscando solución a nuestros problemas; otros se perdieron en los fantasmagóricos senderos del existencialismo y la poesía, y otros simplemente viajaron en el tiempo. Creo que añoraban otras épocas…
Algunas de aquellas zombis alternativas se pusieron flores en el pelo y cuidaron de sus cabelleras…Tendría que haberlas visto cantando California Dreaming como The Mamas & the Papas en las afueras de la urbe, cerca a una gran iglesia abandonada; alrededor de una fogata de neumáticos, basura plástica y tachos de basura. ––Hojas pardas y resecas bajo un frío que congelaba los huesos––. Nuestra comunión con una fe abolida. Era algo bello; pero no puedo definir con claridad que significa eso. Nuestro sistema de valores para la fe y la belleza es un poco diferente.
Sí, de alguna manera eso fue un error. Lo digo yo.
No, no he perdido mi esencia zombi. Pero también fue una primavera de sangre, vino y letras. Después, todo eso pasó. Como una moda que se deja después de una temporada otoñal, como un río rojo que se diluye en la creciente de una resaca, como el sol sobre una herida abierta en el desierto.
Ahora véame usted aquí, frente a usted, detrás de la pantalla. Al fondo la mesa de electrochoques; la ventana que dá a un parque calcinado como una gran imagen pixelada de un test de Rorschach; y la pequeña nave-cubículo de gas violeta utilizado para dormir a los violentos de  mi tribu. Su utilería de panóptico y poder. Es rudimentaria; tan rudimentaria como los decorados de esas películas de Frankenstein de los sesenta del pasado siglo.

Creo que el error; el gran error; fue quitarnos las pantallas de contactos en las redes; era lo único que mantenía en comunicación la cientos de tribus catatónicas. Ver nuestros rostros en esas redes, nuestras caras anodinas realizando todo tipo de trivialidades cotidianas, enumerar nuestros gustos de consumo y nuestras aberraciones sexuales. Esa era la droga predilecta. La droga perfecta; mucho más que la mencionada por el maestro Burroughs en su Naked Lunch. Era para nosotros, mantenernos unidos como una hermandad desperdigada en las celdas virtuales de una autopista llena de ruido, bajo una lluvia helada y melancólica. Nuestras fiestas en aquelarre libertino, nuestros flashmobs rumberos, nuestra soledad virtual sobre-llevada con algo de dignidad.
¿Vio esa película “Blade Runner” de Ridley Scott?… No, No la vio…
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas... sueñan las ovejas con androides filosóficos?.
Nosotros, sí la vimos; fue una película de culto, pero después nos dimos cuenta que nosotros no habíamos sido creados; nosotros habíamos sido infectados y éramos una enfermedad, una degeneración, un virus de la gente común, inoculado a las masas en los estadios, en las discotecas y en los hospitales de todo el mundo.
Nosotros no éramos un problema del género; éramos un problema del planeta.
De alguna manera eso fue lo que desato nuestra ira destructora.
Sabíamos que no habría redención y que estábamos destinados a perecer; como perece la masa, entre la multitud y la estadística; entre el volumen del ruido y de la ira.
Y eso fue todo doctor.

Ahora pregunto yo:

¿No me va a aplicar la dosis oficial de tetradotoxina?
¿No me va a fastidiar con el test de empatía de Voigt-Campff?
¿No me va escudriñar con su cuestionario de Bonoli?
¿No la vio la película,… seguro?...¡Pues debería haberla visto!

––Un primer plano relampagueante y metálico. Boca negra de acero; la risa grotesca del zombi que apunta; dos cañones de una Winchester en frente de la cámara; un estallido en fuego y algo que resbala rojo y denso contra el vidrio protector del objetivo––.

Fundido en negro.


DEL LIBRO INÉDITO
"CEREMONIAS DEL ARTE"

CONRADO ALZATE VALENCIA. POETA.








Conrado Alzate Valencia, 
un poeta en busca de su Montaña Sagrada


Conrado Alzate Valencia, escritor caldense de cultivada y refinada vena lírica,  sabe que una de las razones del poeta en estado de gracia, es dar testimonio de fe. Su pagana religión, su eco-hábitat sacralizado, es la tierra. Habla el poeta a las nuevas generaciones como un viejo chamán hablaría a sus jóvenes iniciados, invitándoles a la maravilla y al poder mántico del árbol, del río, del bosque y la montaña. Con un lenguaje en donde el panteísmo iluminado por las ideas de Leadbeater dibuja las ondinas y los pequeños dioses protectores que respiran entre los amaneceres y los ocasos de nuestras montañas.

Requiere la poesía de germinadores del sueño, de inspiradores del mito, de continuadores de la literatura oral de los ancestros. Conrado  asume esta tarea con presteza y la hace diáfana y grácil, poderosa y mágica. Los elementales del bosque encuentran en él a su guardián que como poeta maduro de tierras de montaña, empuña su callado y cala su sombrero al emprender la senda de los que hablan a la montaña en el lenguaje de las formas arquetípicas, los sonidos magnéticos y los murmullos vegetales.

Este libro; "Poemas Ecológicos", impregnados de aceites de raíces y naturaleza, debería darse a conocer en las escuelas y colegios de nuestro país, ya que el bullicio de los medios masivos de alienación,  ha apartado a los jóvenes del esfuerzo físico del camino a la montaña, de la lluvia que golpea la cara de los caminantes, de las estrellas que alumbran las noches de los que van al encuentro de la Madremonte, el Duende de la montaña sagrada y el Mohán de las cuevas lacustres.

El poeta peregrino, arma una fogata al final de su jornada y habla, para que el espíritu del fuego fraterno forje la hermandad del bosque. Ya lo había descrito en clave hermética Thomas Mann en su “Montaña Sagrada”, el hombre en la soledad de la montaña encuentra la plenitud del mundo, su propia cara, los múltiples espíritus  ––de horror supranatural, de beatifica iluminación–– que se manifiestan en las rudas pruebas del buscador, del iniciado.

Conrado Alzate Valencia, escritor de acrisolada cultura, tradición y oficio; poeta que ha ejercitado su espíritu y refinado su ministerio, en los retiros a las montañas colosales del Gran Caldas y el Eje Cafetero, y que a la manera del gran Thoreau ha construido con sus manos la frágil cabaña para la meditación, su tienda de campaña iluminada por las estrellas que cantan y danzan bajo  en el silencio del mundo;  nos regala, engastadas entre el musgo verde de estas poesías;  leyendas y fábulas que se perdieron bajo el ruido de la civilización y de la vida urbana.

Una vez de regreso lo encontré y le pregunté: ¿Poeta de dónde viene?
Con su cara broncínea y su barba de ermitaño, hermano del animal totémico, aureolado por el duende, me respondió: “De encontrarme con mi soledad en la naturaleza, pero todo en mi canta”.

O.G.R.



Para Griffos de NNeoNN

Una generosa muestra de sus poemas:



ARENGA PARA EL HOMBRE

Somos el secreto, el conjuro y la llave.
Somos el camino que trazó el ángel del bosque.

Somos el poder y la puerta que os llevará
hasta los jardines del inquisitivo Adán.

El rey de la tierra nos enseñó a ser generosos          
con los seres que valoran nuestra misión.

Colocad vuestro oído en la savia, en el dosel,
en los tallos y oiréis la palabras del origen.

Encended la lámpara de vuestros sentidos
y veréis los elegidos cruzar el umbral del paraíso.


  
EL RÍO DISCURRE POR LAS CASAS

Los muros tienen sentidos como los seres vivos.
Por ellos discurre el río con sus voces y misterios.

Los seres del agua llegan enredados en la arena
y las piedras con las que construimos las casas.

Por esta razón a veces sentimos presencias
que nos desaprueban y estrujan nuestras cosas.

Y escuchamos murmullos, cantos de sirenas
y el dialogo inagotable del agua y las ondinas.

Por esta razón la abuela dice que nos cuidemos
de lo que hacemos en la soledad de nuestro cuarto.

Las paredes y las baldosas de la casa están llenas
de espíritus que los albañiles atrapan con sus plomadas.




EL OSO DE LA PRADERA

En este verano no encontró salmones
ni caribúes, ni frutas, ni vegetales.

En su territorio sólo halló juncias, raíces,
aves de rapiña y casas humeantes.

Y aún él no cuenta con la grasa y el peso
que requiere para soportar el largo invierno.

Por eso en el próximo verano, no saldrá
a buscar alimento en el río y la pradera. 

El oso se quedará en la guarida, sumido
con su osezno, en un eterno letargo fisiológico. 




INVOCACIÓN A LA PIEDRA

Tú, que has vencido el paso implacable de los años
y por lo tanto eres capaz de detener las ruedas del tiempo.

Tú, que no posees vocablos de ningún idioma
y sin embargo te comunicas con los sabios de mi aldea.

Tú, que estás cerca de la inmortalidad y los enigmas,
enséñame los secretos de tu permanencia en esta tierra.

Aparta el musgo de tu piel y muéstrame tu verdadero rostro.
Háblame de los mensajes que hay en tus signos extraños.

No entregues tus labios sólo al espíritu de mis antepasados.
Permite que yo también sea tu humilde interlocutor.





ARENGA DE LAS VENTANAS

A través de nosotras la casa puede observar
las nubes que discurren por las colinas lejanas,
el encanto de los árboles y el alfabeto de la lluvia.

Todos los días nos abrimos para que el viento
avive el fuego de la cocina, para que los pasillos
y la sala se iluminen con el canto de los pájaros. 

Somos dóciles con la luz, con las mariposas,
con el perfume y los espíritus de la huerta.
Somos enemigas silenciosas de la oscuridad.

Sin nosotras la casa sería una construcción insípida,
perdida en el corazón de los cafetales y la soledad.
Sin nosotras la casa no tendría ojos, ni color, ni vida.




EL DESIERTO

Yo fui dulce y generoso como vuestros padres,
yo tuve bosques, ríos, cultivos, reyes y Dioses.
En mí florecieron los sueños de altas civilizaciones.

Pero ahora soy un infierno de guijarros luminosos,
un reino despreciable de alacranes y crótalos.
En mis dunas sólo crecen árboles de fuego.

Hace años que desaparecieron mis cisternas
y que el cielo no me envía una gota de agua.
Ya no sé cómo son las nubes, los peces y las ranas.

Las caravanas me temen porque sé canciones
para confundir y enloquecer a los hombres,
porque he sepultado en la arena las más bellas ciudades.




EL PESCADOR

Vivo cerca del río, en los viejos naranjales
que sembró mi padre; allí fabrico redes
para capturar peces y estrellas en la noche.

Cuando salgo de casa, en las mañanas,
me encomiendo a los espíritus del agua
para que iluminen mis oficios y mi vida.

El río me enseñó sus plateadas sendas,
su idioma, sus mejores canciones y alegrías;
por eso yo, sólo veo con los ojos del agua.

De él aprendí que los remansos son el cielo
de los peces, de las ninfas y los ahogados.
En el río aprendí a ser un pescador de secretos.




 GÉNESIS DEL ÁRBOL

Cuando no existía el árbol,
los pájaros construían sus nidos
en los follajes invisibles del cielo.

Pero un día el espíritu de la tierra
engendró el árbol para que fuera
la casa de los frutos y las alas.

Y desde ese momento los pájaros
fabrican cantos para anunciar la luz
y celebrar las maravillas del árbol.




 HABITANTE DE SAVIAS

A Julio César Arciniégas Moscoso

He vivido en el árbol de fuego de la colina,
en el ángel que lo nutre y lo protege del hacha,
en el musgo y las aves que habitan  sus ramas.

En la noche sueño con la sangre de sus frutos,
con el vestido de sus flores y los ojos felinos
que me lanzan  hojas con su arco de sigilos.

De tanto habitar el árbol y otear desde su copa,
aprendí el idioma de los bosques y las ninfas.
Yo bebo enigmas en el vaso oculto de la savia.




  
 DIARIO DE UN SECUESTRADO

A Oscar Tulio Lizcano González

Estos seres humildes, de ojos taciturnos,
han sido mis alumnos durante ocho años.

Yo les he enseñado con devoción lo poco
que he aprendido en el mundo de los humanos.

Estos seres son los tableros y las páginas
donde escribo con lágrimas mi poesía.

Ellos son más atentos y poseen más dulzura
que los hombres que me han quitado la libertad.

Los árboles de esta selva son todo lo que tengo,
son mi lenitivo, mi amuleto y mi canción.




 MONÓLOGO DE LAS ONDINAS

Nosotras somos tan reales como los huesos
y las llamas de sangre que crepitan en el humano.

Las manos verdes y laboriosas de la naturaleza
nos hicieron de los efluvios y la música del agua.

Unos nos han visto pintar las piedras del río
y llevar a la superficie del agua a los ahogados.

Otros nos han visto danzar en la ribera y las olas
y sin embargo dudan de nuestra existencia.

Nosotras somos deidades de los mares y la lluvia;
somos el misterio, la vida y los ojos del agua. 




SOLILOQUIO DE LA PIEDRA

Soy un libro que contiene el origen de los seres
y las cosas, la historia de viejas civilizaciones
y los poderes que me engendraron en estos montes.

El hombre con frecuencia indaga mis secretos,
pero yo siempre callo, jamás muevo mis labios.
Las palabras y el ruido no forman parte de mi mundo.

Mis pensamientos y mis sueños son intraducibles
como el sonido del mar y el canto de las aves.
Sólo los espíritus del bosque comprenden mi lenguaje.




 TUS MANOS

Tus manos crearon los árboles
para los seres de la tierra y el aire,
para las cigarras y el caminante.

Ellas los hicieron para el ojo humano,
para el alma, para que veamos
la belleza que derrama tu creación.

Y todas las mañanas tus manos,
los riegan con una lluvia de hálitos,
de colores, de mariposas y de pájaros.

Tus manos, Señor, radiantes y puras,
deben tener los arcanos y la inocencia
que reinan en tus hijos de celulosa.


  
 ROGATIVAS

Hacedor de milagros para mi pueblo; creador
de bosques húmedos, de líquenes y pájaros.

Instala tu inmenso toldo de niebla sobre esta tierra
de osos, de cazadores, de secretos y leyendas.

Bendice los ríos y los lagos con tus manos de agua
para que en ellos nunca falten salmones para el águila.

Escucha, oh Dios de la Lluvia, nuestras oraciones.
Haz que tu espíritu viva siempre en estos montes.
 
No importa que tus aguaceros estropeen las aldeas
y en la noche los niños no puedan contar las estrellas.





 MONÓLOGO DE LAS PUERTAS

Somos hermanas de las ventanas, fieles guardianas
de los objetos del hombre, de sus sueños y alegrías.

Nosotras venimos del humus, de la semilla, de la savia,
de las altas jerarquías que rigen los bosques y la tierra.

En su taller de geometrías el ebanista nos dio elegancia
y movimiento; nos ligó al misterio de la arquitectura.

El ángel del bosque nos roció con sangre de cordero
para protegernos de la levedad y los demonios.

Por eso tras nosotras hay un reino íntimo y puro;
un reino donde la muerte no tiene poder ni convicción.




SOÑADOR

Préstame el más humilde de tus poderes, hermano,
el ángel de la tierra, las semillas de luz, los pájaros,
el viento y los rumores que mueven tu misterio.
Préstame, silente, el idioma nemoroso de tus sueños.

Préstame por una noche el unicornio de tus ojos,
el magnetismo de tu tallo, la oración de tu silencio
y el agua que nutre tus entrañas desde tu nacimiento.
Préstame, benefactor, las imágenes de tus sueños.

Préstame el arquitecto de tu destino y de tus años,
los milagros que espigan en tus manos verdes
y la sonrisa de los niños que juegan a tu alrededor.
Préstame, soñador, los frutos dulces de tu sencillez.
 



 INTERPRETES DEL ORIGEN

Tal vez ellos, han conjugado
y pronunciado perfectamente el verbo
que creó el mar, la tierra y el cielo.

Y con sus armoniosas canciones,
han escrito en los cuadernos del aire
las palabras sagradas del origen.

Tal vez ellos, con su idioma límpido
como los ojos de los niños, han abierto
ya las veredas y cerrojos del paraíso.



  
CONRADO ALZATE VALENCIA

Poeta y ensayista. Miembro del movimiento Poetas del Mundo, de la red de Escritores Latinoamericanos y de la Unión Hispanoamericana de Escritores.

Ha participado en cinco Nuevos Juegos Florales de Manizales (1998, 1999, 2000, 2005 y 2009), tres Encuentros de la Palabra (Riosucio, 1993, 1996 y 2006), III Feria Iberoamericana del Libro: “La palabra la tienen los poetas” (Manizales, 2000), Primera Muestra Internacional de Poesía: Palabra Nocturna (Pereira, 2000), Octava Feria del Libro Ciudad de Manizales: “Lectura de Poesía” (2007), Décimo Festival y Sexta Muestra Iberoamericana de Poesía (Manizales, 2008), Segundo Festival Nacional de Poesía de Amor y Desamor (Riosucio, 2008), III, IV y VI Encuentro Universal de Escritores: Vuelven los Comuneros (Santander, 2009, 2010 y 2012), VIII Festival de los Ocobos: Encuentro Nacional de Escritores (Ibagué, 2010), XIV Encuentro Internacional de Poetas (Zamora, Michoacán, México), Encuentro Internacional: “Poetas en el Equinoccio” (Pereira y Dosquebradas, Risaralda, 2010, 2011, 2012 y 2013), Primera Ruta Poética del Occidente Colombiano (Tuluá, Caicedonia y Sevilla, Valle del Cauca, 2012), III y IV Encuentro Internacional de Poesía por la Paz (Guarne, Venecia, Amagá, Guatapé, Itagüí, Bello, Medellín, Antioquia, 2011 y 2012), entre otros eventos.

Ha publicado los libros de poesía: Paraísos inexistentes (2000), Canción de Ahasverus (2000), Escrito en el viento: versos de amor y desamor (2004), Sílabas humanas (2004), Memoria de la sangre (2006), dos ediciones de Apología de los dragones (2007 y 2008), Cantos para anunciar la luz: antología personal (Colección “50 poetas colombianos y una antología”, 2010), Poemas ecológicos (2012) y Apenas voy para las cosas (Colección de Poesía “Tulio Bayer”, 2013). Sus textos han sido publicados en Hipsipila: Revista Cultural de la Universidad de Caldas, Juegos Florales: Revista de Literatura del Centro de Escritores de Manizales, Revista Mefisto, Luna Nueva, Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, La Avispa (Mar del Plata, Argentina), entre otras. También ha dado a conocer su obra en periódicos, suplementos literarios, páginas electrónicas y portales de Colombia, Perú, Chile, Argentina y México.

Es Fundador-Director del Taller de Poesía “Carlos Héctor Trejos Reyes” y del Festival Nacional de Poesía de Amor y Desamor, de Riosucio, Caldas. En la actualidad es Coordinador de la Biblioteca El Bosque, de la ciudad de Manizales”.



SOBRE LA OBRA DE CONRADO ALZATE VALENCIA  

“Conrado Alzate muestra su oficio de escritura al entregarnos poemas focalizados en la voz de objetos cotidianos: muros, baldosas, ventanas, puertas. ¿Podría hablarse de un gongorismo conceptual? La propuesta poética de Conrado merece atención pues ha disuelto el ´Yo´ a favor del objeto que lo sostiene y del grupo que lo acoge: nosotros”.
Carlos Aguasaco (Nueva York)

“Tu poesía me parece exquisita, posee tan delicada elección de las palabras que todas ellas brillan”.
Marcela Predieri (Argentina)

“¡Qué bellos tus poemas! Realmente eres un escritor de primera, aunque ya sabemos cómo funciona el ´marketing´ de la literatura en esta parte del mundo, y el alza continua de las acciones de la mediocridad”.
Jorge Dávila Vázquez (Ecuador)

“Maravilloso canto a las cosas que nos pertenecen, las que quisiéramos se mantuvieran, como nosotros, todavía en pie. Su palabra Maestro Conrado, es una evocación de la existencia monumental del hombre y sus preciadas pertenencias”.
 Álvaro Baltazar Chanona Iza (México)

(E-mail:conradoalzate2009@hotmail.com)