domingo, 4 de septiembre de 2016

UNA PAZ










UNA PAZ…

(Los tres niveles)


Por: Omar García Ramírez


1


Una paz….sí…
Pero no una paz chiquita y enclenque, no una paz asustadiza y perdida en la mirada hueca de los cientos de miles de jóvenes que han muerto al buscarla como a una quimera en las montañas.
Una paz sí,  pero no una paz de modales zalameros, Requerimos de una paz robusta, de brazos campesinos y obreros, ya que sobre ellos se ciñó encarnecida la sombra de la violencia.

(Esto no es realismo socialista, es la realidad que reclama nuestra sociedad)

Fue en los campos, donde la rapiña de los señores de la guerra se enseñoreó con más sevicia.
Fue en los campos, donde la usura sanguinaria dejo abierto el costillar tectónico del país;
un reguero de muertos, y alaridos sin almas, y  cuerpos sin sepelio.
Más en los campos….que en las ciudades.
Allí donde jóvenes soldados campesinos y obreros se enfrentaron a jóvenes campesinos y guerrilleros, dejando en sus camisas  perforadas, un ruido de pólvora y azufre, de odio y violencia.
No es nueva la matanza…. desde hace un siglo y medio, tal vez más, ha venido manifestándose esa guerra como una ola; marejada que viene cada tanto tiempo…
Esos jóvenes que perdieron su norte.
Esos jóvenes que nunca vieron la  llama dorada de su estrella.
Esos jóvenes que en las montañas se encontraron con los fantasmas
diluidos en la lluvia y en la niebla.
Esos jóvenes ya en otra dimensión bajo selvas de cardos y de líquenes;
de soles y de estrellas…Merecen esa paz.

Pero no una paz de teatro o bambalina…
No una paz donde los señores de la banca sigan diseñando en sus computadoras los mercados y los dividendos para esquilmar al pueblo colombiano.
(Un pueblo que sueña, no es un pueblo que duerme).
Una paz requiere también del desarme de la banca y de la usura, y la casta terrateniente.
De las grandes bandas de guiñoles al servicio de las trasnacionales.
De las Onorata società al servicio de los monopolios del petróleo y el agua,
y los recursos naturales;
Se requiere crear una plataforma social que empodere al ciudadano.
Sobre esa plataforma se podrían erigir  los pilares de una paz sólida.
Poderes de veto, de control político, económico y social sobre esa caterva de cleptómanos profesionales y una buena parte de los que se sirven del respetable, es decir: algunos “los servidores públicos”. V.P.P. Veeduría popular y permanente.
Repitámoslo: Una paz que empodere al ciudadano dándole herramientas efectivas de control político y veto real.
Una paz que dé al ciudadano la dignidad que se merece.
El ciudadano, no solo es ciudadano el día de elecciones. Debería ser ciudadano durante toda su vida, mientras tenga herramientas para decidir el futuro de su sociedad y para controlar y vetar los desmanes de la autoridad.

Una paz también para las ciudades.

Porque allí se refugiaron los hombres y mujeres, los viejos y los niños, con todo el dolor y el miedo y las pesadillas de quienes huyen de la guerra.
Y luego, cuando pasa el temblor, ese miedo se convierte poco a poco, en una ira pequeña, pequeñita; pero que va creciendo, se torna dura, áspera y negra. Y tiene que salir al ruido de las calles.
Miles de pequeños maleantes, ladroncitos, expendedores, atracadores y todos los pequeños criminales colombianos llenando las cárceles.
Escoria de presidio, rostros de niños hambrientos, mulas del micro-tráfico, putas y rufianes,
merodeadores de la jugada del rebusque en ciudades donde esa paz está ausente.
¿Dónde estaría esa anhelada paz
si el hombre sin empleo, tuviese que jugarse el pellejo en la calle día a día?

Una paz sí…
Una paz digna; digna para que los periódicos, en sus últimas páginas no estén saturados por caritas de malandros del rebusque. Una paz digna, para que al menos, las oportunidades lleguen; las oportunidades se den a  la gente que tiene derecho, a estudio, trabajo, vivienda y salud.

Una paz, para que al menos, esa dignidad pueda empezar a ser construida.

(ESE SERÍA EL PRIMER NIVEL)

Una paz, para que el dinero y los presupuestos gigantescos que van a parar a las empresas de los buitres de la guerra, pueda ser empleado en la construcción de un país más digno. De escuelas, colegios y universidades en donde se proyecte una revolución educativa. Revolución que amplíe la cobertura física y virtual, apoyada en lo científico y lo tecnológico. Revolución que dé las oportunidades a quienes quieran aportar al desarrollo de esa paz.
Alguna gente se quedará por fuera de ese espacio educativo, alguna gente perderá el ritmo, alguna gente transitará otros caminos más difíciles...
Este es un país en desarrollo. Existen problemas de tipo legal y social frente al sistema penitenciario.
Por lo tanto, se requiere también una reforma profunda del sistema carcelario; no queda más remedio, Cárceles más dignas. Más que cárceles reformatorios. Ya que si el hombre debe pagar por sus errores, lo debe hacer también con dignidad; no convertirlo a golpe de tortura y hacinamiento en una bestia de encierro y desecho.
Una paz para que los ancianos no se mueran de hambre; o colapsen bajo infartos mientras hacen filas en los servicios médicos; para que las pensiones lleguen oportunamente, como debe ser.
Una paz que dé a los hombres y mujeres que trabajaron toda una vida, su pensión. Eso es de importancia capital para una paz justa.
NO una paz de miseria y humillación.
Deben los hombres y mujeres colombianos que alguna vez fueron jóvenes, que trabajaron de manera honesta, en hospitales, colegios, fábricas, universidades y campos. Perder su dignidad arrastrando sus pasos por miles de pasillos kafkianos. Llenando miles de sellos y enviando miles de tutelas y visitando miles de taquillas en donde funcionarios ineptos les responderán con caras de fantasmas, negativas y dilaciones.

¿Deberán seguir pasando por esto, para por ultimo caer en manos de los abogados?

¡NO!

Una paz con leyes justas y herramientas civiles.
Una paz que dé al ciudadano los elementos de la construcción y la cosecha.
Una paz con tecnología y ciencia para los campesinos;  escuelas y hospitales;  vías de comunicación en los campos colombianos. Con créditos y apoyos efectivos para los agricultores.
Una paz robusta con aire de cosecha y tiples afinados y niños correteando por los parques…
No mendigando o prostituyéndose en los semáforos.

Esa, es la paz que se requiere.

La otra, sería…solo un verano corto, antes de los aguaceros, las tormentas y las inundaciones del invierno.
No se puede permitir que banqueros y usureros que se han alimentado del sudor y de la sangre de miles de familias, sigan acaparando hectáreas de tierra que deberían ser para los campesinos pobres a través de sus componendas con los politiqueros; produce indignación. En un país en donde las cifras de concentración de la tierra y la riqueza son de los más altos del mundo, donde la desigualdad en la distribución de la riqueza es escandalosa. Ese punto, en la agenda de la paz, adquiere  vital importancia.

Una PAZ donde los campesinos no sean lanzados a la miseria de las ciudades y en donde el latifundio improductivo tenga control estricto y leyes severas, de aplicación directa.

Colombia es un país en donde las leyes más estrictas están destinadas a las minucias de la vida cotidiana. Miles de infracciones relacionadas con el tránsito; miles de leyes relacionadas con asuntos de familia; el tabaco, el alcohol; la marihuana: etc. etc.
(Leyes y reglas sociales más estrictas que en Suecia y en Suiza. Leyes estrictas para un país en donde la gente sale a romperse contra el mundo en una subsistencia cotidiana bajo un clima de guerra).
Pero, tratándose de los grandes asuntos, de los asuntos verdaderamente importantes. Los que serían los transformadores; los pivotes legales y democráticos de las transformaciones sociales. Los engranajes dinámicos de unas reformas que potencien la democracia... Las leyes de sustancia y peso brillan por su ausencia. Y cuando intenta salir alguna con ánimo trasformador o reformador; los micos y las prebendas para los poderosos operan con eficiencia mientras la soga al cuello del ciudadano sigue apretando.
Pocas veces hemos visto verdaderas reformas, que, de manera importante,  intenten jalonar las transformaciones urgentes de esta nación.

Puede eso estar cambiando….
Esperamos todos, que por fin…
Grandes reformas se estén gestando.

2

La Constitución del 98 fue un pacto para nuevas reglas de juego; pero al parecer ese viejo juego del poder sigue inalterable. Las nuevas reglas de juego, que por aquellas épocas se implementaron;  se deformaron, perdieron su fuerza democrática; al menos, las viejas y corruptas prácticas del país político no han cambiado en su manera de operar.
El ciudadano, se ve abrumado por miles de multas, que afectan su vida diaria. Miles de sanciones económicas que llenan las arcas del estado y son objetivo de los chanchullos burocráticos y políticos; El pequeño empresario agobiado por el peso de impuestos y trabas legales; miles de infracciones legislativas hechas para un país como Dinamarca, No para Cundinamarca. Pequeños cambios cosméticos para que todo siga igual, como expresara en "El Gatopardo" G. T. de Lampedusa mientras degustaba su medusa. Pequeños ruidos de códigos civiles sobre la madera de los congresos para que el público del circo paranoide bajo efecto de publicidad, se deleite; y llene de trinos y eslóganes estúpidos las redes sociales.
Nunca una verdadera iniciativa de ley, que dé peso específico y HERRAMIENTAS a  trasformaciones IMPORTANTES para la paz.  Y si la paz de Colombia ha sido una enferma crónica por asuntos relacionados con la economía. Llegamos a la conclusión de que: ¡Es la economía, idiota!

(ESE SERÍA EL SEGUNDO NIVEL)

Es la economía de plutocracias como dijo en su momento Alberto Aguirre, el periodista antioqueño; economía que ha tirado a miles de pobres a las calles a recoger basuras; a atracar, robar celulares, poner el cuchillo o la navaja al cuello. El malestar del pequeño delito crea, poco a poco un sedimento grotesco y sangriento, una marea de odio que todo lo opaca. Y ese accionar delictivo entra en la balanza frente al otro accionar delictivo; el grande, el más dañino y depredador, ya que en  este país también existen y conviven, el delincuente patológico, el asesino serial, el terrateniente ambicioso  y el banquero terrorista.

Es la misma economía distorsionada y fracturada, la que ha llevado a miles de campesinos y pescadores, convertidos en improvisados mineros a buscar pepitas de oro en los caudales de los hermosos ríos del Choco y de Antioquia; Minería en pequeña escala; minería de subsistencia, que al igual que la mega minería, contamina nuestras reservas hídricas, nuestros bosques, nuestra tierra.

No debería ser así.

Pero esa meta efímera, ese sueño de riqueza, ha sido hábilmente publicitado en el corazón de la sociedad, para poder llevarnos como a una caterva de borregos que corren detrás de papeles verdes, ya sin valor. Todos tras el señuelo vil, en las ciudades, en los campos, en las selvas. Rompiendo cordilleras, profanando santuarios de agua, acabando con bosques indispensables para la flora y la fauna de nuestro país.

Todos caminando y enajenados por las líneas de desarrollo que nos han impuesto desde el norte…
Esas que se diseñan desde los grandes consorcios de la usura, desde la banca del FMI, desde las oficinas de la Trilateral y  desde la oficina del tesoro.

(Que unos señores muy avezados hayan comprado medio mundo con papeles verdes SIN RESPALDO EN ORO, impresos por la Reserva Federal americana; que no es federal, sino que es un holding de banqueros, una multinacional de la estafa y de la guerra; es algo que desde ya debería preocuparnos).*

O si no, pregunten por las cifras de la deuda externa.
Porque ya casi nadie habla de la deuda externa.
Un gran velo cubre ese espinoso tema...
(¿Un país que se ha endeudado en medio de la guerra
no debería discutir en tiempos de resolución de conflictos
y en el seno a las Naciones Unidas
la condonación de la deuda; totalmente o parcialmente y de esa manera destinar
los recursos necesarios a la construcción de la paz?)
¿Acaso, la paz de Colombia, no lo vale?
¿Qué es eso de la deuda externa?
¿Cuándo nos la piensan cobrar toda de golpe, a qué costo, intereses y mediante qué métodos?
¿Se han preguntado?
Vuelvo y pregunto…:
Preguntamos…:
¿Qué pasa con la deuda externa colombiana?
¿De qué manera afectará este proceso?
¿Nos dejarán construir la paz mientras estamos endeudados por décadas?
¿Cuando estemos despegando…apretarán el cepo?
(Otros paises de latinoamerica estan actuando)**
Ese no es moco de pavo…
Hay les dejo la tarea, jóvenes economistas.

Pequeños paraísos fiscales para los ladrones de cuello blanco.
Pequeños paraísos fiscales para los ladrones de la cosa pública.
Y al ciudadano de a pie: garrote y más garrote; porque ni siquiera zanahoria;  a lo mejor un poco de circo; circo barato, de corralejas y carnavales, verbena, aguardiente y carnaval; futbol…
No muy bueno…..Fútbol para el pueblo.

Mientras los grandes capitales de la usura y de la banca engordan, y ponen a buen recaudo sus cajas fuertes.

Una paz SI…

Pero con leyes al servicio del ciudadano de a pie; no al servicio de los gamonales, los caciques, los padrecitos de la patria y de los potentados.
Una paz con leyes justas para el ciudadano de a pie.
Una paz de control y dique a los consorcios que se quieren hacer con el control de los recursos naturales. Si los recursos naturales de este país nos pertenecen a todos según la constitución…. ¿por qué unos cuantos enchufados son los que deciden sobre su futuro? Los recursos naturales colombianos son la carta de seguridad, el pasaporte a nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos.
¿Entonces por qué, unos cuantos potentados, amangualados con unos tantos políticos no representativos, pueden decidir sobre lo que le conviene, o no le conviene a la nación?

Control efectivo también a los monopolios internos de los cuadernos, del papel higiénico, de la leche, del gas y la electricidad. Los que carnean sin piedad todos los días. Una cosa es la libre empresa (muy respetable y necesaria) y otra la libre depredación sobre un colectivo popular enajenado de fútbol y propaganda.

Al pueblo colombiano nunca le han regalado nada.
Nunca le regalarán nada,
Ni siquiera esta paz que se merece.

El pueblo colombiano no quiere que le regalen nada. A pesar de todo, se la ha jugado de miles de formas para no morirse de hambre; pero esa historia larvada en violencia, no es muy de mostrar a los niños del mañana. Como se dice, es una página para superar en la agenda de la historia.
El pueblo colombiano quiere un clima de paz con leyes justas, reglas claras y derechos de control ciudadano. Esta paz que viene, que debe venir, que tiene que venir, no es regalada.

Esta paz no puede ser un regalo
ya que nunca un regalo ha costado tanta sangre y tanto dolor.

Esta paz tiene que ser construida entre todos, como un gran árbol que se siembra desde pequeño pero sobre terreno abonado, cuidado y protegido, para que pueda alguna vez dar sombra; alguna vez dar fruto y cobijo a todos.

Para que pueda aguantar las sequías y las tempestades.
Para que alguna vez un niño sentado bajo su fronda,
pueda mirar la danza de las estrellas.
Para que alguna vez alguien piense, que al menos… se intentó construir esa soñada paz.


3

El pueblo colombiano requiriere del clima de la paz para despertar de la pesadilla.
Solo despertando podrá darse cuenta de sus verdaderos potenciales.
Un pueblo puede despertar si el ruido ambiente del conflicto baja los decibeles.
Solo, si florece algo maravilloso como un sol en su interior.
Solo, si deja de identificarse con sus apaleadores…
Solo, si deja de identificarse con el movimiento caótico de la masa…
y deja de identificarse con la violencia epectacularizada.
Solo, si aleja el temor y lo pone a buen recaudo.
Solo, si empieza a escuchar su voz interior y la voz de su naturaleza íntima.
Solo, si comienza a escuchar la melodía de sus paisajes interiores.
Solo, si pone su fuerza, su energía y su inteligencia, al servicio de su libertad.
Solo, si fija su mirada en su redención.
Solo, si es capaz de levantarse y mirarse de frente
superando las pruebas del dolor y de la sangre…
Dejando a un lado del camino 
los fantasmas que todavía parecen querer seguir dominándole.
Solo, si se desnuda para acercarse en comunión con los elementos de su naturaleza
y busca en la sabiduría de su propia historia, algo que le aleje de la mecanicidad.
Cuando comience a despertar,
ya no como rebaño, sino como colectivo consciente.
Cuando despierte y comience a soñar,
ya no como masa dormida sino como pueblo iluminado.

(ESE SERÍA EL TERCER NIVEL)

Cuando los hombres aclimaten el espacio de su redención,

sentirán y vivirán los elementos de una trasformación…

Un primer choque es exterior y comienza desde afuera.

Un choque que está en la mecanicidad del mundo maya…en su plano material.
Ese primer choque esta dado bajo la condición del accidente…
Ese primer choque esta dado bajo la condición de la rabia, el malestar, la limitación,
la identificación partidista, la embriaguez, el ruido de la guerra.

Luego puede venir un segundo choque que será interior.
Pero para ser interior, debe ser observado íntimamente.
También en comunión de comunidad,  y como tal, debe ser asumido como observación del error.
Camino de prueba, expiación de la culpa, sendero de iniciación.

Tomar un distanciamiento frente a todo lo que nos ha conducido a la violencia.
Este distanciamiento debe ser tomado como un distanciamiento frente al ruido
que permita la observación.
Pero no como una forma aristocrática del encierro o la lejanía.
No como una forma de la apatía y el nihilismo.
Debería ser tomado como una pausa para tomar aliento y reafirmar el poder interior.
Para reunir las reservas de nuestras fuerzas renovadoras.


El tercer choque…

Debería ser el del alumbramiento por iluminación.
No solo razón…
Razón más iluminación,
y acción, encaminada a la búsqueda de una alternativa de cambio consciente.
Después de la guerra o el accidente
Después del trauma o de la muerte…
Viene un tiempo de reflexión que afianza las fuerzas vivas de la naturaleza
y les da poder de expresión y plasticidad.

La PAZ
Nuestra paz…
La paz de todos nosotros…
La paz debe ser sustentada sobre una base material
ya que el plano material cruza
un vector, que para bien o para mal, afecta nuestra vida espiritual como pueblo.
(La mendicidad, la esclavitud y la precariedad
limita la búsqueda espiritual de una sociedad).
Un pueblo debe tener seguridad alimentaria, humana, social y educación.
Oportunidades
para comenzar a soñar su mañana.
Pero solo soñando su mañana en la acción consciente, puede alcanzar EL DESTINO de su historia.
La paz debe ser buscada como un campo de acercamientos a la política consciente.
Una política para enfrentar los problemas y los desafíos
una política para el debate constructivo.

Hay mucha gente que se opone a estos cambios…

(Los que intentan manejar la corporación; luchan por perpetuar el poder y tienen miedo al cambio. Se les debe entender como elementos estáticos que están imbricados en la estructura mecánica del poder y que buscan la perpetuación de privilegios. No entienden que transformaciones sociales, tecnológicas, científicas, espirituales, choques de fuerza universal, afectan los planos materiales, impulsando el paso a nuevos niveles, y desafíos. Por lo tanto la comunicación con ellos es puramente mecánica y se da sólo en el plano político, no en el plano filosófico).

Pero haciendo hincapié en reformas y transformaciones fundamentales que den apertura a un nuevo escenario donde se potencialice el desarrollo de nuevos discursos; el debate debería intentar subir los niveles y superar el canon de la grotesca politiquería nacional. No se puede quedar en eslóganes y consignas huecas. Deberíamos apelar a la poesía, la música, el arte, la magia y la alquimia; a la ciencia y la conciencia, al alma y al espíritu.

Las conciencias renovadoras se desarrollan mejor en campos de paz y de apertura.
Las altas conciencias prosperan mejor si se mira al futuro con optimismo
y se dejan libres las reservas de creación de un pueblo.
Si a un pueblo se le saca del accidente,
de la guerra por la venganza, el odio, la ambición o la supervivencia.
Se le da la oportunidad para crear, investigar, y transformar su entorno y su vida.

Son nuevos desafíos los que vienen y no serán pequeños…

Tenemos todo para dar el paso.

Se están abriendo las posibilidades para entrar en una nueva etapa de consciencia social,
humana y cósmica.

No solo es la patria.

¿Acaso jugamos solos en este pedazo de tierra sobre el globo?
¿Acaso no estamos intercomunicados con un mundo en cambio, en conflicto, en crisis?
Los hipervínculos están allí conectados como neuronas de una gran conciencia…
Estamos colapsando y destruyendo
una parte del ecosistema universal…
¿Podremos dejar escuchar nuestra voz en el escenario del mundo
si perpetuamos este bloqueo?

Es el hombre…
El planeta…
La vida…
La tierra…
Pero…
No es solo la consciencia de la tierra…
Es la consciencia del universo
que habla por nosotros, en un segundo, en un año, en un siglo.

No deberíamos ser más esclavos de la guerra…
No deberíamos ser más esclavos del odio…
No deberíamos ser más esclavos del espectáculo…

Nuestras fuerzas no pueden ser mermadas y dilapidadas
en la sangría partidista de opiniones y retaliaciones.

Es el salto…
Deberemos cruzar el puente…
Todos…
Deberemos llegar a nuestro sueño.

De no hacerlo…
Corremos el peligro
De morir bajo el pánico paralizante de nuestra propia pesadilla.

El sol está allí iluminando un momento de la historia
El tiempo ha dado un giro.
El brillo de la estrella está presto a ser cosechado.

El fruto del futuro…

Es, lo que nosotros comencemos a sembrar…

Ahora.






viernes, 13 de mayo de 2016

LOS CAPRICHOS PINTURAS Y DIBUJOS








"LOS CAPRICHOS"
(PINTURAS Y DIBUJOS)
Retrospectiva

Sala:
ROBERTO HENAO BURITICÁ

GOBERNACIÓN DEL QUINDÍO

mayo/Junio/julio
2016

La retrospectiva plástica “LOS CAPRICHOS” del pintor Omar García Ramírez, la conforma una selección de obras, creadas durante un periodo de tiempo que abarca más de  30 años de actividad artística.

La línea fundamental de esta serie, es lo fantástico. Zoomaquias, mutaciones, metamorfosis, paisajes alucinantes y escenarios en donde la semilla de la extrañeza parece germinar en medio de colores y líneas de esgrafiado.

El dibujo es el componente fundamental sobre el que se sustenta la muestra. Allí opera como estructura del campo de color; como línea sinuosa y dinámica que esboza movimientos, ligeros pentimentis insinuados,  que indican giros y direcciones dentro de la arquitectura de la composición. Omar García Ramírez es un dibujante con muchos recursos técnicos que hacen de su línea  una mecánica gráfica para el ensamblaje de cuerpos y acciones. Durante mucho tiempo creó sobre texturas y campos de color abstractos; ahora, en esta serie, selecciona de su extensa producción de arte figurativo obras en donde los personajes ocupan el espacio pictórico, moviéndose dentro de coordenadas que son líneas de fuga hacia el centro de la tela; allí la luz nocturna está siempre presente.

En lo referente a su temática, esta serie es conceptual; inquietudes ecológicas, sociales y metafísicas están presentes en sus telas y dibujos. Cada obra es una declaración de principios en donde se narra o se insinúa una problemática contemporánea. No es la obra de este pintor, elemento puramente decorativo; es una obra que trata de incomodar, cuestionar, ironizar, caricaturizar una realidad que no solo es colombiana, sino universal. Su preocupación ha sido la de hacer obra pictórica que  exprese, y desarrolle una imaginería del malestar. Si en los caprichos goyescos la sociedad española de su tiempo era el objetivo del genio de la quinta del sordo; en la obra de García Ramírez es el mundo contemporáneo reflejado en las ciudades colombianas; un juego de espejos no exento de humor ácido y descarnado; una teratología bizarra, el motivo de su trabajo.

Lo hermético, lo esotérico, lo alquímico están también presentes en delicada simbiosis con lo erótico. La serie los caprichos está impregnada de lo sublime, (en el sentido que le diera Kant); es decir, territorio en donde pasiones, locura, saberes ancestrales y mitologías urbanas desarrollan su potencial; teatro de sombras y luces, teñidos por cierto tenebrismo ultra moderno.

La pintura no ha muerto, sigue viva en la pintura de artistas como García Ramírez, quien desde su óptica, trata de aportar una visión personal. Para los que dicen que un arte como la pintura está en vías de extinción los remitiría al artículo de Carlos Salazar (pintor y ensayista colombiano) “Pintura e iconoclastia, breve historia de las muertes de la pintura” en la web Esfera Pública, en donde se habla de los atavismos de la pintura. Un lenguaje tan complejo no es cultural, es humano y más que humano, está contenido en la información genética de serie de estructuras biológicas altamente evolucionadas dentro del reino animal. Y solo para hacer un paralelismo: Si se hubiese declarado la muerte al teatro, y esta se hubiese consumado por las elites culturales; el moderno performance, sería un subproducto de este, más libre, salvaje y primitivo. En el caso de la pintura dos corrientes parecen fluir: una abstracta que hace caer el telón; y otra más refinada, barroca, que vuelve sobre el oficio y que lleva tema; una pintura de tesis.

En la pintura de los caprichos, esta animalidad ancestral y atávica que se mencionara arriba; se expresa libremente, ejerciendo su dinámica bestial como una danza de vida proteiforme. “Dejo salir al animal que baila con los colores”, ha dicho el artista, y agrega: “Si no me divirtiera, y si no sufriera; si cayera en la fórmula para agradar; lo dejaría para siempre”. Y es que se debe asistir a esta exposición como quien va a una búsqueda; camino lleno de ramificaciones estéticas, contenidas en un bosque cruzado de senderos. Obras seleccionadas de series anteriores, que, por su valor simbólico, terminaron en la colección privada del artista.

La pintura es forma y expresión de lo humano, demasiado humano; y de lo sublime; es decir ese campo en donde locura y maravilla se juntan para hacernos soñar con paraísos, infiernos y purgatorios; pero sobre todo, saber que un arte  de medios aparentemente  modestos, pero de técnica compleja, vive en nosotros; que cuando se libera del canon ortodoxo, nos sorprende, como la escritura imaginaria de nuestros miedos y nuestras obsesiones.




John Jairo E. Guerrero
Coleccionista, marchante y crítico de arte.