viernes, 5 de junio de 2026

DELMORE SCHWARTZ

 























 (December 8, 1913 – July 11, 1966) New York

El reino de la poesía


Es como la luz.
Es la luz,
útil como la luz,
tan amable y encantadora…

… La poesía es sin duda
más interesante, más valiosa
y ciertamente mas encantadora
que las cataratas del Niágara, que el Gran Cañón, que el océano atlántico
y muchos otros fenómenos naturales.
Es tan útil y bella como la luz.
Es absurdamente precisa,
Capaz de decir lo que no podemos llevar a las montañas
porque sí, un poema puede llevarse a todas partes.
Es enormemente complaciente,
pues, en poesía, se puede expresar, en broma o en serio:

“La poesía es superior a la esperanza,
pues la poesía es la paciencia y las vívidas imágenes de la ilusión.
La poesía es superior a la emoción, es mucho más exquisita;
es superior al éxito y a la victoria.
La poesía perdura en una beatitud tranquila.
Por mucho tiempo, tan fabulosa hazaña,
ha subido y bajado como fuegos artificiales.
La poesía es el animal más poderoso, más encantador
que cualquier bosque, jungla, arca, circo o zoológico pueda poseer.”

La poesía magnifica y enaltece la realidad:
la poesía explica que la realidad es tan magnífica como tonta:
la poesía es, de alguna forma, omnipotente;
la realidad es diversa y rica, es poderosa y vívida,
pero esto no es suficiente
porque a veces es también tonta
y erráticamente inteligente:
sin poesía, la realidad seria muda e incoherente,
seria rudimentaria como un rugido o la grandilocuencia del trueno:
sus peroratas se aproximan a las oraciones del incesante océano:
pues la gloria y el brillo de la realidad, sin la poesía
se destiñen como los ruborosos dramas del ocaso
los tristes ríos y tristes ventanas de la mañana.

En poesía se puede decir: Pandemonio.
La poesía es jovial y justa. Recita:

“El ocaso alude a una corrida de toros.
Un brazo entumido finge ser una soda, efervescente.”

La poesía, como Lázaro, resucita del sepulcro.
Transforma al león en una esfinge o en una niña.
Le da a esa niña el esplendor del latín.
Transforma el agua en vino en cada boda de Canaán en Galilea.
Es verdad que la poesía creó al unicornio, al centauro y al fénix.
Por tanto es verdad que la poesía es un Arca eterna, un autobús
que contiene, acarrea y engendra todos los animales de la mente.
De allí que le dio y le sigue dando una voz al perdón.
Por eso es que la historia de la poesía es una historia de júbilo,
es la historia del misterioso amor
pues la poesía provee espontánea, abundante
y libremente los cariñosos nombres
y diminutivos que el amor requiere
y sin ellos el misterio del amor no puede ser dominado.

La poesía es como luz, es la luz.
Brilla sobre todo, como el cielo azul, con la misma justicia azul.
La poesía es el sol de nuestra consciencia.
Es también el suelo para los frutos del conocimiento
en la huerta de la existencia:
Nos muestra los placeres de la ciudad.
Ilumina los esquemas de la realidad.
Es la razón de la sabiduría y la risa.
Agudiza los silbidos del ingenio.
Es como la mañana y sus flautas, cantando y encantando.
Es el nacimiento y renacimiento
del primogénito y eterno amanecer.

La poesía es ágil como los tigres, lista como los gatos,
vívida como naranjas,
sin embargo, es inmortal: eternamente verde y floreciente;
mucho tiempo después que los faraones y césares cayeran
la poesía perdura y brilla más que los diamantes
pues es la práctica de la posibilidad.
Es:
La realidad de la imaginación,
la garganta de la exaltación,
el cortejo de la posesión,
el movimiento de la intención
y el sentido de la mañana.
El elogio de la poesía es la claridad en las altas montañas.
Las alturas de la poesía son la exaltación de las montañas.
¡Es el consumo de la consciencia en el campo matinal!


EL OSO PESADO QUE CONMIGO VA


“el estar consigo del cuerpo”
El oso pesado que conmigo va,
Embadurnado el rostro de una múltiple y variada miel,
Zafio y dando tumbos aquí y allí,
Acaparando cada sitio con su peso,
Ese bruto hambriento y golpeador
Enamorado de los dulces, del sueño y de la ira,
Factótum desquiciado que todo lo deshace,
Que trepa el edificio y patea el balón,
Que en la ciudad del odio boxea con su hermano. 
Junto a mí jadea, ese pesado animal,
Ese oso pesado que conmigo duerme,
Y que dormido aúlla por un mundo hecho de azúcar,
Por un dulzor tan íntimo como el abrazo del agua,
Aúlla en sueños porque la cuerda
Tiembla mostrándole el oscuro abismo que hay debajo.
Este exhibicionista de pomposo andar está aterrado,
Embutido en su traje de gala, reventándole los pantalones,
Y tiembla cuando piensa que su carne tiritante
Se deshará por fin hasta convertirse en nada.
Este animal del que no puedo escapar conmigo va,
Y me ha seguido desde que el negro útero me sostenía,
Moviéndose conmigo, distorsionándome los gestos,
Una caricatura, una henchida sombra,
El payaso estúpido de los designios de mi ser,
Que ofende y obnubila con su propia oscuridad,
Que alienta oculto en el vientre y en los huesos,
Opaco, demasiado próximo, mi secreto, y aún así desconocido,
Que se yergue para abrazar a ésa a la que amo,
Con la que quisiera caminar, de no estar él tan cerca,
Groseramente la manosea, a pesar de que me bastaría
Tan sólo una palabra para desnudar mi corazón y mostrarme como soy,
Pero él se tambalea, y lo ofusca todo, y exige su alimento,
Bajo su custodia babeante arrastrándome con él,
Entre los cientos de millones de su especie,
Y el desenfreno de la gula en todas partes.


Las Resacas



Las primeras tienen
su cosa, es cierto. Otra vez
con el trago en la mano,
uno se siente a gusto de sentirse
tan mal, de tener ese cuerpo,
de ser al fin el blanco
de miradas y risas (comentarios
jocosos, vacilones), ya sabes,
de sufrir como un hombre.

Luego vienen las otras,
las de siempre, las clásicas,
sin el encanto de la novedad,
las que uno ya conoce en su justa
medida, aburridas y tercas,
pegajosas, las que apenas
sorprende, las que una mañana
te avisan que ojo al parche,
pero tú ni te enteras.

Las últimas resacas,
las auténticas, las de verdad,
las que ni risas ni miradas
que valgan, las del vómito
encima, las del asco
y las lágrimas, las del miedo
a vivir y a morir de repente,
las de las más absoluta soledad,

esas, amigo mío, mejor
que no las tengas que pasar.

WOSS & INDIO SOLARI. (LA GRAN BESTIA POP / QUEMARÁS)

 


Carlos Alberto “Indio” Solari 
(Paraná, 1949/ Ituzaingó, Buenos Aires. 2006)




"LA GRAN BESTIA POP"
Patricio Rey / Redonditos ricota/1982





QUEMARÁS WHOS&INDIO SOLARI





viernes, 22 de mayo de 2026

 

“JUGAR DENTRO DE LA JAULA”

Omar García Ramírez

 

 

Joseph Beuys. "I like America and America Likes me"

 

Jugamos dentro de la jaula.

De una u otra forma, jugamos dentro de las jaulas.

El marco conceptual de la escenificación puede ser revulsivo o paródico. Puede ser poético; También mimético.

El marco espacial, representa casi siempre a estructuras e instituciones. 

El juego adentro se pude componer de metáforas, objetos o acciones. La relación con toda la historia de un país: (Beuys en “I like America and America likes me)

Si jugamos con metáforas estas deben ser indetectables. No establecida de antemano. Dejadas a la libre interpretación de quienes se acerquen a la propuesta plástica o el performance.

A veces, un objeto sencillo puede ser una metáfora.

A veces, la metáfora es algo que no está; o un signo que está en proceso de desaparecer.

También afloran cosas; fechas luctuosas, objetos ambiguos, diseños del pasado.

Piezas que fueron saqueadas en una arqueología de la memoria y la violencia.

Jugar dentro de la jaula; es decir lo que nadie piensa y pensar lo que nadie dice, aun a costa, de ser malinterpretados.

En momentos de crispación y confrontación social, política o estética; estos juegos dentro de la jaula adquieren los matices de una equivocación, una boutade.

Pero es justamente allí, en esa frontera en donde se establecen las correspondientes interpretaciones. No mensajes. El arte no juega con mensajes; el arte juega con apariciones y desapariciones, metáforas truncas, ideas esbozadas, dentro de espacios que no pueden contener toda la ilusión de las ambiciones poéticas del jugador.

Jugar dentro de la jaula, es saber, y entender, cómo el virtuoso del hambre de Kafka, que aquellas performances, que un principio tenían el brillo de la fuerza; han perdido contundencia y que solo algunos, muy pocos, podrán ver la belleza en esos intentos fallidos de poesía.

Jugar dentro de la jaula, es establecer signos borrosos dentro de una pantalla que pierde brillo. Y nunca puede dar la imagen nítida.

Los jugadores dentro de la jaula, casi siempre juegan solos.

Es un juego de lobos solitarios en los cotos de caza del sistema.

Nunca anuncian el alcance de sus acciones; sino hasta después de haberlas establecido. Después de haber tomado los lugares y luego de haber lanzado al hiperespacio las coordenadas secretas.

En efecto; las coordenadas solo se pueden entender después de haber transitado los espacios semióticos de la jaula. Después de haber sido contaminada con los brillos eléctricos de la jaula.

La mayoría de los artistas que juegan dentro de jaulas reglamentadas, estarán bajo vigilancia. Críticos y algunos curadores, que rondan alrededor de estas escenografías, quieren darle un sentido académico o institucional a estas apariciones lúdicas, sin llegar a entender del todo las primeras intenciones.

Piensan que cierto tipo de arte se derivó de una motivación puramente personal, sin estructura ni visión de trascendencia.

Entonces hablan de “improvisaciones”. O de “fuerzas creativas sin orden ni rigor”. De propuestas que no fueron ungidas en las rancias basílicas en donde gestionan su capital simbólico.

Los jugadores que se exponen dentro de las jaulas; saben que estas, no son más que barrotes quemados en la herrumbre de opiniones adocenadas, intentando clasificar y etiquetar un sueño: Fosilizar una visión. Golpe de dados... Un grito.

Los jugadores dentro de la jaula, operan con símbolos que con el tiempo, se hacen imágenes totémicas de aire y luz. Ahora mismo son distribuidos y reinterpretados como secuencias de algoritmos lateralizados; que se mueven en los márgenes de un sistema.

Es mejor jugar dentro de la jaula luminosa e institucional, que hacerlo dentro de un espacio para señoritas y señoritos de un burdel culto.

En los burdeles cultos no hay choque, no hay malos entendidos; en la jaulas luminosas de las instituciones hay choques, roces, heridas, y descargas eléctricas.

Los burdeles cultos están siempre a la sombra. por el contrario; las jaulas institucionales están llenas de un fragor de gente joven; de susurros o blasfemias. De asombro luminoso y permanente.

Los jugadores dentro de las jaulas, burlan las medidas de los cancerberos para dejar plantadas las semillas de un fuego rebelde.

También están dispuestos a inmolarse en medio de la jugada.

De cierta manera; de eso se trata.

Y de divertirse en medio del riesgo.

Sin diversión ni riesgo; no se puede jugar dentro de las jaulas.

Luego hay que salir.

(Tehchin Hsieh, el artista taiwanés, pasó mucho tiempo dentro de las prisiones del tiempo. Pero creo que fue más feliz, cuando vivió un año como Homeless en las calles de New York, entre el 1981 y 1982 mientras realizaba su dura prueba, grabada en los mapas de su vida como: Outdoor Piece) 

El escapismo de Houdini se impone al final. 

De ninguna manera, se puede permanecer mucho tiempo dentro de las jaulas.



Tehchin Hsieh, "Outdoor Piece"




Del libro: “12 textos híbridos... para tiempos ilíquidos”.

2026

 

 

domingo, 26 de abril de 2026

LAS PROFECIAS

 

"Las profecías"

(Omar García Ramírez)

 

Ya lo había dicho susurrando en idioma Prácrito, con declinaciones del Pali, para el pueblo llano; pero también en Sánscrito para los cultos de la élite, Siddhartha Gautama el Buda, cuando estaba sentado bajo la higuera sagrada, y ya pronto a petrificarse después de la iluminación en una tarde otoño en la  provincia de Bidhar, al centro de la India…pero al parecer, los discípulos de aquella tarde única, se quedaron dormidos para la eternidad entre las gasas etéreas del velo Maya, y perdieron sus últimas palabras en el luminoso silencio del olvido.

Lo dijo Jeshua-Cristo, al final del sermón de la montaña, a su grupo de iniciados…una cita importante y definitiva para el mundo; sentencia premonitoria y absoluta, que venía desde la sabiduría de los antiguos Esenios. El depositario final: Simón el zelote, el cananeo, el bien amado y escogido; el despistado, el comedor de cactus, daturas y raíces de mandrágoras, el que bailaba en vuelo místico como un danzarín sufí y componía poemas a la luna. El lunático. No la pudo retener. Por lo tanto, ese segmento único de la sabiduría divina, al parecer,  se perdió.  Sin embargo; muchos siglos después, un fragmento de la revelación original, que dio origen a la sentencia del maestro; fue encontrado entre líneas en uno de los rollos del Mar muerto…al parecer los científicos del instituto técnico de Massachusetts, alcanzaron a leer su parte más reveladora; pero cuando se disponían a hacerle la prueba de carbono 14 antes de su escaneo y digitalización: el segmento se desintegró.

Nostradamus lo vio con ojos desorbitados en la práctica de su hidromancia, frente a su platón de cobre: Estaba muy claro, los mapas celestes aparecían en la superficie del agua, las constelaciones no mentían…pero, desafortunadamente para él y para nosotros; la mucama inoportuna, tocó a la puerta del sótano; el gran vidente, perdió la compostura y el platón se volteo y el agua corrió por el piso de su estudio. Esta preciosa visión, al parecer, no fue registrada en su libro: Les Vrayes centuries et Propheties.

El mensaje, lo había visto en uno de sus destellos de ceguera Baba Vanga; la gran vidente en un momento de inspiración en medio de una tormenta de arena…sus ojos en blanco quedaron tatuados por unos segundos con el mensaje divino. Después, un rayo de luz difuminó las letras y ella trató de recordar; pero su memoria quedo tocada por un fuego hermético; como un espejo deteriorado por las sales y los óxidos; y se perdió el mensaje oracular; eso le dijo con tristeza a su mamá, mientras esta le preparaba una sopa de ajos y cebolla y el invierno de Rumanía abrazaba su alma.

Lo había expresado Iván Gurdjieff en una de sus cripticas charlas en San Petersburgo de 1915; pero Peter Ouspenski no guardó las referencias, solo dijo que, eran tan complicadas sus claves, como las escalas tonales del Eneagrama diseñado por el maestro. (Es decir; no las entendía sino él; extraño místico de sangre armenia/griega/turca y su preceptor Belcebú). Sin embargo, Peter Ouspenski; (su discípulo más destacado), al parecer, dio un par de claves importantísimas en su libro: “Fragmentos de una enseñanza desconocida”. Sin embargo esas claves, requieren de otras claves más complejas… y vaya uno a saber por Dios a estas alturas, quien las tiene.

Lo había pronosticado en clave pictográfica el pintor y profeta Benjamín Solari Parravacini…una tarde en Buenos Aires, mientras comía un par de empañadas con vino tinto en un bistró cerca de la diagonal de Belgrano. Alcanzó a vislumbrar el código secreto de la gran profecía, en el estampado de la falda que ceñía el derrier de una hermosa cocotte porteña. Pero poco después el chulo de la hembra, (su apoderado de la calle); un rufián mal encarado, entró; miró con aire malevo a nuestro gran vidente y se llevó a la mujer con gesto violento. Parravacini se quedó mirando aquel poderoso trasero con el secreto más grande del mundo aflorando en su falda y vio cómo se alejaba bamboleante la yiranta casi a rastras.  Se quedó lelo, obnubilado mirando el suelo ajedrezado del local. Parravicini de un momento a otro, tuvo un lapsus, casi un ictus; y se fue sin pagar la cuenta.

No lejos de allí y por aquellos tiempos; lo leyó Borges en una sentencia encontrada en uno de los fragmentos luminosos del Aleph cuando era todavía un niño; y luego años más tarde, lo reencontró en un anaquel de los cubículos de la biblioteca de Babel. Pero en ese momento se estaba quedando ciego; su sabiduría enciclopédica no estaba bien entrenada en la lectura de lenguas asirio babilónicas y después de unas semanas de luchar con el arameo, se dio por vencido y no lo pudo descifrar. Molesto arrojó todos sus ensayos a una papelera que cayó dentro de un diagrama espacial que, de acuerdo a la extrañeza de su forma arquitectónica, solo hubiese podido ser diseñado por Mauris Cornelios Escher bajo efecto de cornezuelo del centeno; o un  Giovanni Battista Piranesi intoxicado de DMT del sapo buffo del desierto de colorado. Los apuntes de Borges, con buena parte de las claves resueltas; descendieron por un tubo infinito, para desaparecer definitivamente en otra dimensión.

La gran profecía la escucharon con seguridad los niños de la virgen de Fátima en 1917,  y poco después llegaron las cartas de estos a Pio XII. Pero al parecer, el papa guardó silencio apostólico y no dijo ni pio. Y se llevó el secreto a la tumba.

Lo había vislumbrado Edgar Cayce el famoso psíquico norteamericano; tembloroso tomó nota en un papel de lavandería; pero para desgracia de todos, lo metió en el bolsillo de su chaqueta. Cuando pasaba por una hamburguesería de manera extraña; perdió su chaqueta (unos dicen que se la robo un grupo de evangélicos radicales del sur; otros dicen que fueron los protestantes del norte) y se perdió el texto con la gran revelación, junto a una entrada de un partido de béisbol de Los Gigantes y los Angeles Dodgers y las llaves de su Oldsmobile. Se dice que Cayce lamentó mucho la pérdida de su boleto al gran partido, ya que había tenido una premonición y había apostado. Sin embargo; sus detractores más acérrimos dicen, que al parecer no había acertado en las quinielas.

Se lo dijo un ectoplasma a Madame Butterfly en una sesión de espiritismo con la señora Paladino la gran médium y la señora Blavatsky como testigo. Pero, dicen los cronista de lo extraño y maravilloso, que la señora Paladino ese día tuvo una indigestión y no pudo garabatear su escritura psíquica, con la fluidez caligráfica de otras sesiones. Cuando los miembros del selecto club que integraba aquella mesa danzante parisina, leyeron las palabras escritas, solo hallaron obscenidades de grueso calibre. Así que, por pudor, terminaron desechando esa importante revelación para la humanidad.  

Esa gran profecía, la había expresado en sus lienzos de la serie futurista de “Las ciudades sitiadas” (cuando vislumbró todas las pestes), el pintor Von Gardattz. Y tiempo después, sentenciado alto y claro; en una noche de farra bajo el efecto de Madame Blanche, cuando en estado de gracia, recibió con claridad el gran mensaje. Al otro día, con la cruda; recurrió a la cura de wiski y de María; perdió las imágenes; se quedó sin memoria y sin voz un par de meses. (María, era una poetisa lunfarda, alta y pálida, cabellera de vestal en carnabaal; que fumaba como un fuelle y bebía como cosaca y sin resaca; no vayan a ser malpensados...). Y agregan los del radio bemba correveydile de los baixos fundos; que ese día, para variar; también perdió la cartera.

Lo había sospechado Nik Bostrom: en su famoso Trilema de la simulación experimental; pero no pudo demostrarlo; y convirtieron sus tesis, en algo cercano a la especulación filosófica y ciencia ficción de la informática y la física matemática.

La verdad es que, ya nadie recuerda esta importantísima y trascendental visión profética.

Yo también, he olvidado de que se trata este texto híbrido.

Y les ofrezco mis sinceras disculpas; solo recuerdo un fragmento que…

Desafortunadamente no es fácil expresarlo con meridiana claridad, y considero que, es mejor dejar la exégesis y el desentrañamiento de la trascendental hierofanía a los cronistas del futuro…

Si es que los cronistas del futuro, regresan como arqueólogos viajeros de la Matrix  dentro del espacio tiempo, a este olvidado Jardín de las Delicias. Eso espero; de lo contrario, estamos y estaremos en serios problemas.




DEL LIBRO: 

"12 TEXTOS HÍBRIDOS... PARA TIEMPOS ILÍQUIDOS"

 

REMEMBER...AND AGAIN... "TROZOS DE CRISTAL" Y " UN BUEN CASTIGO" FITO&FITIPALDIS







 


domingo, 22 de marzo de 2026

"ORFEBRERÍA MÍTICA" OMAR GARCÍA RAMÍREZ / PAINTINGS&COLLAGES /ABRIL 2026


"ORFEBRERÍA MÍTICA"

Omar García Ramírez

 

Por: Carolina Gonzáles

 

 

La propuesta del artista Omar García Ramírez: Orfebrería Mítica, hace referencia a las artes de los metales de los antiguos orfebres precolombinos; desde una perspectiva abstracta y contemporánea. En esta serie, el creador explora elementos estéticos y pictóricos, relacionados con las creaciones de artistas y artesanos de un pasado histórico que mantienen su vigencia y su relación con el arte moderno.

El artista nos recuerda que, el arte abstracto contemporáneo, en sus comienzos, fue una reinterpretación de los aportes del arte primitivo; en especial el arte africano, que influyó de manera decisiva en artistas como: Picasso, Braque, Modigliani y otros pintores que trabajaban en el París de comienzos del siglo pasado. En Latinoamérica, las manifestaciones pictóricas del arte precolombino han estado presentes en grandes referentes de la pintura y la escultura tales como: Mata, De Szyszlo, Torres García, Negret, Rayo entre otros.

El artista García Ramírez; nos propone una búsqueda de arqueología pictórica, que emerge de palimpsestos y grabados rupestres en donde afloran vetas minerales. Una inmersión en el colorido de tierras y óxidos; pátinas y petroglifos de dimensión cósmica. Partiendo desde estas premisas, busca un arte pictórico que suma decantaciones y precipitaciones a relieves escultóricos; intenta también que, las cualidades táctiles y matéricas de sus piezas se integren al diseño. Logrando con esto que sus obras adquieran la dimensión mística y atemporal del tótem, en donde una fantasmagoría mineral emerge, aflora y es fijada por el tiempo y la mirada.

Lector y alumno teórico de Mircea Eliade; considera que este tipo de arte se configura como un ejercicio de alquimia personal (Herreros y alquimistas); en donde la trasmutación de los elementos formales (reciclaje de materiales contemporáneos). Deviene en acto de evocación e invocación mítica que pretende alcanzar  a nuevos niveles estéticos. Es por este motivo, una contrapropuesta telúrica, frente a la masificación del arte de la I.A.  Un esfuerzo desde la tradición latinoamericana,  que plantea el retorno de la pintura a un escenario de presencia y poder.

Las obras del maestro Omar García Ramírez, se han expuesto en decenas de exposiciones colectivas e individuales; y se encuentran en colecciones públicas y privadas en Países como: Suiza, España, Portugal, Cuba y Estados Unidos.