GRIFFOS DE NNEONN 2
POESÍA, LITERATURA,CRÍTICA CULTURAL . ARTE-CINEMA-COMICS.
jueves, 3 de septiembre de 2026
martes, 14 de julio de 2026
ROMPIENDO OLAS, GRABANDO SUEÑOS, EXPLORANDO LAS TEXTURAS... (Omar García Ramírez)
ROMPIENDO OLAS, GRABANDO SUEÑOS,
EXPLORANDO LAS
TEXTURAS...
(Pintoras, artistas, al otro lado de los sueños y que tan
bien aprecio.)
Omar García Ramírez
Rompiendo olas, grabando sueños, explorando las texturas.
Cartografía del sol que provoca microsismos…
Ríos desbordados, la luz se deposita fugaz
y crea deltas de tierra calcinada…
Estás afuera y adentro; nada existe. Solo un instante que se hace amarillo, se difumina y se impregna, canta o llora en rojo.
Una sandía abierta se pudre
y se llena de miel.
Luz de geografía accidentada, exploración gestual. La mancha que impregna la lona.
Kate Dolant
Las acuarelas que esmaltan recuerdos de cierta perversidad, se adhieren a besos olvidados…
Rebeca Macfarland
Las manchas de silencio que pueblan los días y los convierten en susurros, en rostros pétreos, difuminados muertos; ángeles hermosos que huyeron a un cielo teñido de infierno.
Miras tus manos manchadas de pinturas; lonas estiradas, cartones esparcidos por el suelo y agujereados por cierta magia rústica, aureolados por la cercanía de una inmanente catástrofe.
(Tribu de las Pintoras, recluidas por voluntad propia, en la torre de las nubes eléctricas; aldeanas de tormentas
ligeras; pastoras escultoras de rebaños salvajes;
ermitañas con los ojos velados de ensueño que rayan los muros con los
colores de la tierra…)
Estas allí, comenzando de nuevo. Alguna vez te hiciste una pequeña herida en un dedo; alguna vez sangraste y tu sangre se mezcló con la trementina. Alguna vez arrancaste un sprint; años después, desollada y golpeada corriste una maratón. Alguna vez lloraste; y al caer con alma y cuerpo, tu dolor se detuvo en la puerta de la muerte.
Te encuentras inclinada buscando la textura primordial: acaso uvas de miel, acaso ramalazos de cielo, acaso carbones restregados con fuerza sobre arpillera. Encuentras algo y lo fijas. Pero poco después, lo tachas y los cubres con manchones negros.
Lo sabes: no se llega nunca,
siempre se inicia de nuevo.
Distante y casi feliz. O a lo mejor sola en la habitación, en el garaje o el galpón, en donde una beatitud estalla y te lleva de nuevo a la blancura. Como a los huesos, como a las fuentes insondables de la locura.
Si te llaman no contestas. Dejas el teléfono afuera como un insecto eléctrico que amenaza con apartar tu mirada del silencio. ¿Cambiar la trampa cotidiana por un instante de eternidad?
Tomas una copa de vino.¿Un pitillo de ashis?... muerdes una mandarina, y dejas que el sol guie tu mano. Ya no eres tú. Algo te levanta y te sostiene; flotas y te dejas ir como cuando un ahogado decide que ya es hora de abandonarse a esa última bocanada de aire.
Estas navegando adentro de un interrogante o un hallazgo. Estos minutos enteros al borde de una duda. Estas mirando, estas entendiendo….y para entender se requiere de muchas horas, muchos días. No alcanzan...No...
A miles de kilómetros; Un artista; otra pintora. Otro pintor…
Mirarán tus obras, las fotos, los cortos, el instante grabado que deja constancia de esas búsquedas. En comunión contigo, te observarán en el borde del abismo, piel de estrella calcinada en la buhardilla. Apreciarán el nacimiento de un gesto puro. (Sabes que no estás sola, que no estás muerta). Te ofrendarán sus manos teñidas de tintas, aceites y carbón, y luego, sentirás una mirada cercana al corazón, iluminada de relámpagos.
Rompiendo olas, grabando sueños,
explorando las texturas.
Cartografía del sol que provoca
microsismos…
Ríos desbordados, la luz se deposita
fugaz
y crea deltas de tierra calcinada…
Estás afuera y adentro; nada existe.
Solo un instante que se hace amarillo, se difumina y se impregna, canta o llora
en rojo.
Una sandía abierta se pudre
y se llena de
miel.
Luz de geografía accidentada,
exploración gestual.
La mancha que impregna la lona.
Las acuarelas que esmaltan
recuerdos de cierta perversidad, se adhieren a besos olvidados…
Las manchas de silencio que
pueblan los días y los convierten en susurros, en rostros pétreos, difuminados muertos; ángeles hermosos que
huyeron a un cielo teñido de infierno.
Resistes y te sabes lejana; o acaso retirada del
mundo.
(Tribu de las Pintoras,
recluidas por voluntad propia, en la torre de las nubes eléctricas; aldeanas de
tormentas ligeras; pastoras escultoras de rebaños
salvajes; ermitañas con los ojos velados de ensueño que rayan los
muros con los colores de la tierra…)
Estas allí, comenzando de
nuevo. Alguna vez te hiciste una pequeña herida en un dedo; alguna vez
sangraste y tu sangre se mezcló con la trementina. Alguna vez arrancaste un
sprint; años después, desollada y golpeada corriste una maratón. Alguna vez
lloraste; y al caer con alma y cuerpo, tu dolor se detuvo en la puerta de
la muerte.
Te encuentras inclinada buscando la
textura primordial: acaso uvas de miel, acaso ramalazos de cielo, acaso
carbones restregados con fuerza sobre arpillera. Encuentras algo y lo fijas.
Pero poco después, lo tachas y los cubres con manchones negros.
Lo sabes: no se llega nunca, siempre se
inicia de nuevo.
Distante y casi feliz. O a lo mejor
sola en la habitación, en el garaje o el galpón, en donde una beatitud estalla
y te lleva de nuevo a la blancura. Como a los huesos, como a las fuentes insondables de la locura.
Si te llaman no contestas. Dejas el
teléfono afuera como un insecto eléctrico que amenaza con apartar tu mirada del
silencio. ¿Cambiar la trampa cotidiana por un instante de eternidad?
Tomas una copa de vino. ¿Un pitillo de
ashis?... muerdes una mandarina, y dejas que el sol guie tu mano. Ya no eres
tú. Algo te levanta y te sostiene; flotas y te dejas ir como cuando un ahogado
decide que ya es hora de abandonarse a esa última bocanada de aire.
Estas navegando adentro de un
interrogante o un hallazgo. Estos minutos enteros al borde de una duda. Estas
mirando, estas entendiendo….y para entender se requiere de muchas horas, muchos
días. No alcanzan...No...
A miles de kilómetros; Un artista; otra pintora. Otro pintor…
Mirarán tus obras, las fotos, los
cortos, el instante grabado que deja constancia de esas búsquedas. En comunión
contigo, te observarán en el borde del abismo, piel de estrella calcinada en la
buhardilla. Apreciarán el nacimiento de un gesto puro. (Sabes que no estás
sola, que no estás muerta). Te ofrendarán sus manos teñidas de tintas,
aceites y carbón, y luego, sentirás una mirada cercana al corazón,
iluminada de relámpagos.
miércoles, 1 de julio de 2026
Poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses
Poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses
Por: Omar García Ramírez
Cada cierto tiempo viene en el camino de los relevos, en las postas de la fatiga y la desilusión; pero también de la fortaleza, un joven poeta.
Los
poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses tienen la apertura a una ventana
interior del desencanto; toman la grisura de la vida y la enriquecen, la llenan
de matices, para bien de los que gustamos acercamos a textos que marchan en contravía.
Bajo una aparente y recursiva visita a temas comunes se esconde una visión
distante, tomándose la libertad de ser
un solitario en su andadura. Esta condición, le da a la mayoría de sus poemas, tonalidades
obscuras. Caminante gótico, que mira descreído las comedias del amor y el carnaval
del lucro, mastica una sonrisa serena y retadora. Sobreviviente como todos en una
amarga ciudad de provincias. Trata de resguardar para sí, el sentido y la razón
de una búsqueda que va decantando y afinando su estilo personal.
El poeta, visitante urbano de mirada incisiva, que no encaja ni busca
encajar. No ansía el gusto del común, ni aspira a bañarse en una corriente
en donde plácidos arroyos con tardes soleadas de cafetales verdes florezcan como
rituales de cosecha. Debemos reconocer que, en estas ciudades de cordilleras agrarias en transicion a urbanisticas mayores, entre el ruido y la fiesta báquica, también caminan en fronteras espirituales, jóvenes escritores que se hacen distantes frente al carnaval y que pastorean
rebaños de ovejas negras más allá de las estrellas.
El erotismo
está presente en muchos de su trabajos; (si se puede llamar erotismo a una mirada
que derriba los altares de la pantomima romántica), que se adentra en espacios
en donde el coito es una experimentación en el frio teatro de sombras al centro
de una pantalla de hastío. Meneses Leyva, según mi lectura, da a esta faceta de
la vida, una forma de relación con el absurdo; no pretende crear una mitología de
la belleza y la armonía; ya que perdida la magia frente a sus primeras iluminaciones,
ese amor, termina siempre como una forma grotesca de la angustia y un canto de rock
distorsionado.
Separados como un cuerpo mutilado/
o una silueta psíquica/
que perturba en su inmanencia
La aproximación a su técnica e influencias, fue desarrollada en profundidad en un texto sobre el poeta, escrito por Umberto Senegal en el prólogo a su libro: “Rasgan los reflejos”. No agregaré nada más a esa perspectiva. Solo diré que el poeta trae unos aportes innegables a la literatura regional, para empezar; manifestaciones de una lírica obscura al interior de sus heridas, auténticas preocupaciones existenciales y filosóficas; ademas de una impronta extraña y distante, por que no se afilia, al contrario, busca entrar en otras dimensiones y vertientes del disenso estético.
De eso, en el fondo se trata la poesía; adentrarse en la noche, caminando en las fronteras del ruido, buscando lo que no sabes que encontrarás cerca a las murallas de la soledad.
Para Griffos de NNeoNN, una muestra de sus poemas.
El fin es un nuevo comienzo
Un buen día
el sueño se fractura
y con el nuevo cansancio
asoma en las manos
un peso de conciencia
El cuerpo precede
a la noción de identidad
En el instante señalado
descubrimos
de cara a la desnudez
nuestro reflejo
En el temblor de las piernas
reside el ímpetu
de lo inentendible
En el pecho
un rumor de anchura
afirma entre su caverna
que todo ha cambiado
Intrusivos pensamientos
Desde adentro todo es más turbio
el roce de las vísceras
los ecos del latido
el arrastre de unas chispas
que por casualidad del universo
se consideran a sí mismas
movimiento y pensamiento
Cuando las antenas se tuercen
el ruido de la incertidumbre
se hace afán en la forma
en la que accede a ese adentro
desde todos los agujeros
El cruce de frecuencias
aprieta el miedo de las glándulas
que por equivocación se contradicen
y aguardan de sí mismas
aquel mortal conformismo
que las suspende suavemente
en el primitivo perfil del complejo
Masticado por las calles de Armenia
El equilibrio es una aspiración
que se encrudece en la sombra
del temperamento
La tensa certeza del olvido
impone su quietud remota
atravesada por la palpitación
Si hubiera medida
para el error de esta senda
el vaivén de los pasos
sería el tributo
Entre andenes oscuros
y grietas de moho
la noche
me explica su caída
Entre lo evitable de la ruina y sus variadas formas
Aprender sobre lo que
se aferra al cansancio
-nunca saldrás intacto-
Tu desgaste se come la fe
las emociones se olvidan
en el tedio que dejan
esas huellas de la fuerza
Pero la ilusión
es falaz
y transitoria
Aprender sobre lo que queda
horizonte tras el miedo
-¿lo superas?-
Intentas convencerte
escalaste su cima
y al inhalar de esa nube
tragaste el más denso
de los ascos
Exilio
Perdido en la desesperanza de mi encierro
contemplo los atascos de la vieja sabiduría
me transporta la rabia de mi frustración
y el cúmulo de sueños inconclusos
en mi interior enfermo
me absorbe
Nunca volveré a la alegría de esos días
ni a la serenidad del anonimato
que ya no es asombro
sino deshonra
Soy recibido por la aspereza de la sospecha
culpable declarado por el recelo
villano de esas fábulas baratas
Ahora mis enemigos ríen
y reclaman con soltura
la gloria
que una vez me perteneció
Neuro-erótica
Tiempo fragmentado
cama y sonrisa
resplandor de piernas
los montones disonantes
mi desintegración del alivio
templo del poro
Sus espinas crudas
sombras del acento
arrullo del sabor
en la lejanía de su piedad
Piratería de mi conmoción
corazón fragmentado en rayos
ácido atardecer
es la ausencia
la ausencia
el deseo
Noche de amor soleada
Tengo estos trazos con los pies de cera
las mezclas fugaces
que dejan sus colores en el embrujo
Tú tienes el garabato más crudo
la corona en el roce viento
el origen profundo del viaje
las rodillas de arena
Nuestro congregar
es lo que nos deja al margen
la pauta que forja el detalle
del geométrico amor rudo
Encerrados en el asunto
de aprender a querernos
nos hemos vuelto un racimo
de rayos negros
Despedida
Al otro lado del camino
pasa el amor
con rastro de sangre
y señal de huida
Para su distancia
las fachadas derriten
su simetría recta
en el ritmo de sus pasos
Separados como un cuerpo mutilado
o una silueta psíquica
que perturba en su inmanencia
Somos estas cabezas bajas
brillando en el entramado del vicio
ese autosabotaje nihilista
que tú y yo
bien conocemos
Muy en el fondo
habríamos esperado
nosotros
jirones de la generación
sorprendidos por la frustración
de nuestras limitaciones
Quemando mis vuelos
Me conjugo en la resaca
en el rayón de mis lentes
desde el maquillaje de la almohada
hasta las cortinas abiertas
que la lluvia olvidó mojar
Yo he decidido ser así
un solo apetito manso
mi meditación entre burbujas
se eleva para romper el techo
No he cambiado en vano
y aunque sea difícil explicarlo
me ahorraré las introducciones
y admitiré sin ningún pudor
que no me entiendo
Yo me he cansado
de estos soles inútiles
y en mi remordimiento quedó
el palpitar aleatorio
del vuelo que no se concreta
Mi mudanza de polifonía
significado y género
no es bien recibida
Afuera hay una mujer mala
que se está comiendo mis plumas
Condiciones espirituales
Dar todo por nada
para librarse del riesgo
Quedarse hueco
por las nuevas fracturas
del misterio que abduce
Sin nada mejor que hacer
que desgarrarse por dentro
con el ingenio de un proyectil
sobre las tripas frescas
Dar todo por nada
para librarse de la lógica de la cabeza
porque esa ansiedad*ya tiene otro sendero
Dar todo por nada
sin el perdón más íntimo
bajo el desinterés de los edificios
sin la paz de un sur
en la vuelta del camino
que hace convivir la esperanza
con la imperfección
viernes, 26 de junio de 2026
viernes, 19 de junio de 2026
lunes, 15 de junio de 2026
sábado, 13 de junio de 2026
viernes, 5 de junio de 2026
DELMORE SCHWARTZ
El reino de la poesía
EL OSO PESADO QUE CONMIGO VA
Embadurnado el rostro de una múltiple y variada miel,
Zafio y dando tumbos aquí y allí,
Acaparando cada sitio con su peso,
Ese bruto hambriento y golpeador
Enamorado de los dulces, del sueño y de la ira,
Factótum desquiciado que todo lo deshace,
Que trepa el edificio y patea el balón,
Que en la ciudad del odio boxea con su hermano.
Ese oso pesado que conmigo duerme,
Y que dormido aúlla por un mundo hecho de azúcar,
Por un dulzor tan íntimo como el abrazo del agua,
Aúlla en sueños porque la cuerda
Tiembla mostrándole el oscuro abismo que hay debajo.
Este exhibicionista de pomposo andar está aterrado,
Embutido en su traje de gala, reventándole los pantalones,
Y tiembla cuando piensa que su carne tiritante
Se deshará por fin hasta convertirse en nada.
Y me ha seguido desde que el negro útero me sostenía,
Moviéndose conmigo, distorsionándome los gestos,
Una caricatura, una henchida sombra,
El payaso estúpido de los designios de mi ser,
Que ofende y obnubila con su propia oscuridad,
Que alienta oculto en el vientre y en los huesos,
Opaco, demasiado próximo, mi secreto, y aún así desconocido,
Que se yergue para abrazar a ésa a la que amo,
Con la que quisiera caminar, de no estar él tan cerca,
Groseramente la manosea, a pesar de que me bastaría
Tan sólo una palabra para desnudar mi corazón y mostrarme como soy,
Pero él se tambalea, y lo ofusca todo, y exige su alimento,
Bajo su custodia babeante arrastrándome con él,
Entre los cientos de millones de su especie,
Y el desenfreno de la gula en todas partes.
Las Resacas
WOSS & INDIO SOLARI. (LA GRAN BESTIA POP / QUEMARÁS)


