miércoles, 1 de julio de 2026

Poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses


 

Poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses

Por: Omar García Ramírez


Cada cierto tiempo viene en el camino de los relevos, en las postas de la fatiga y la desilusión; pero también de la fortaleza, un joven poeta.

Los poemas de Cristian Felipe Leyva Meneses tienen la apertura a una ventana interior del desencanto; toman la grisura de la vida y la enriquecen, la llenan de matices, para bien de los que gustamos acercamos a textos que marchan en contravía. Bajo una aparente y recursiva visita a temas comunes se esconde una visión distante, tomándose la libertad  de ser un solitario en su andadura. Esta condición, le da a la mayoría de sus poemas, tonalidades obscuras. Caminante gótico, que mira descreído las comedias del amor y el carnaval del lucro, mastica una sonrisa serena y retadora. Sobreviviente como todos en una amarga ciudad de provincias. Trata de resguardar para sí, el sentido y la razón de una búsqueda que va decantando y afinando su estilo personal.

El poeta, visitante urbano de mirada incisiva, que no encaja ni busca encajar. No ansía el gusto del común, ni aspira a bañarse en una corriente en donde plácidos arroyos con tardes soleadas de cafetales verdes florezcan como rituales de cosecha. Debemos reconocer que, en estas ciudades de cordilleras agrarias en transicion a urbanisticas mayores, entre el ruido y la fiesta báquica, también caminan en fronteras espirituales, jóvenes escritores que se hacen distantes frente al carnaval y que pastorean rebaños de ovejas negras más allá de las estrellas. 

El erotismo está presente en muchos de su trabajos; (si se puede llamar erotismo a una mirada que derriba los altares de la pantomima romántica), que se adentra en espacios en donde el coito es una experimentación en el frio teatro de sombras al centro de una pantalla de hastío. Meneses Leyva, según mi lectura, da a esta faceta de la vida, una forma de relación con el absurdo; no pretende crear una mitología de la belleza y la armonía; ya que perdida la magia frente a sus primeras iluminaciones, ese amor, termina siempre como una forma grotesca de la angustia y un canto de rock distorsionado.  

Separados como un cuerpo mutilado/

o una silueta psíquica/

que perturba en su inmanencia

La aproximación a su técnica e influencias, fue desarrollada en profundidad en un texto sobre el poeta, escrito por Umberto Senegal en el prólogo a su libro: “Rasgan los reflejos”. No agregaré nada más a esa perspectiva. Solo diré que el poeta trae unos aportes innegables a la literatura regional. Manifestaciones de una lírica obscura al interior de sus heridas,  auténticas preocupaciones existenciales y filosóficas; ademas de una impronta extraña y distante, por que no se afilia, al contrario, busca entrar en otras dimensiones y vertientes del disenso estético.

De eso, en el fondo se trata la poesía; de adentrarse en la noche, caminando solitario en las fronteras del ruido, buscando lo que no sabes que encontraras cerca a las murallas de la soledad.



Para Griffos de NNeoNN una muestra de sus poemas.




El fin es un nuevo comienzo


Un buen día

el sueño se fractura

y con el nuevo cansancio

asoma en las manos

un peso de conciencia

El cuerpo precede

a la noción de identidad

En el instante señalado

descubrimos

de cara a la desnudez

nuestro reflejo

En el temblor de las piernas

reside el ímpetu

de lo inentendible

En el pecho

un rumor de anchura

afirma entre su caverna

que todo ha cambiado


Intrusivos pensamientos


Desde adentro todo es más turbio

el roce de las vísceras

los ecos del latido

el arrastre de unas chispas

que por casualidad del universo

se consideran a sí mismas

movimiento y pensamiento

Cuando las antenas se tuercen

el ruido de la incertidumbre

se hace afán en la forma

en la que accede a ese adentro

desde todos los agujeros

El cruce de frecuencias

aprieta el miedo de las glándulas

que por equivocación se contradicen

y aguardan de sí mismas

aquel mortal conformismo

que las suspende suavemente

en el primitivo perfil del complejo


Masticado por las calles de Armenia


El equilibrio es una aspiración

que se encrudece en la sombra

del temperamento

La tensa certeza del olvido

impone su quietud remota

atravesada por la palpitación

Si hubiera medida

para el error de esta senda

el vaivén de los pasos

sería el tributo

Entre andenes oscuros

y grietas de moho

la noche

me explica su caída


Entre lo evitable de la ruina y sus variadas formas


Aprender sobre lo que

se aferra al cansancio

-nunca saldrás intacto-

Tu desgaste se come la fe

las emociones se olvidan

en el tedio que dejan

esas huellas de la fuerza

Pero la ilusión

es falaz

y transitoria

Aprender sobre lo que queda

horizonte tras el miedo

-¿lo superas?-

Intentas convencerte

escalaste su cima

y al inhalar de esa nube

tragaste el más denso

de los ascos


Exilio


Perdido en la desesperanza de mi encierro

contemplo los atascos de la vieja sabiduría

me transporta la rabia de mi frustración

y el cúmulo de sueños inconclusos

en mi interior enfermo

me absorbe

Nunca volveré a la alegría de esos días

ni a la serenidad del anonimato

que ya no es asombro

sino deshonra

Soy recibido por la aspereza de la sospecha

culpable declarado por el recelo

villano de esas fábulas baratas

Ahora mis enemigos ríen

y reclaman con soltura

la gloria

que una vez me perteneció



Neuro-erótica


Tiempo fragmentado

cama y sonrisa

resplandor de piernas

los montones disonantes

mi desintegración del alivio

templo del poro

Sus espinas crudas

sombras del acento

arrullo del sabor

en la lejanía de su piedad

Piratería de mi conmoción

corazón fragmentado en rayos

ácido atardecer

es la ausencia

la ausencia

el deseo


Noche de amor soleada


Tengo estos trazos con los pies de cera

las mezclas fugaces

que dejan sus colores en el embrujo

Tú tienes el garabato más crudo

la corona en el roce viento

el origen profundo del viaje

las rodillas de arena

Nuestro congregar

es lo que nos deja al margen

la pauta que forja el detalle

del geométrico amor rudo

Encerrados en el asunto

de aprender a querernos

nos hemos vuelto un racimo

de rayos negros


Despedida

Al otro lado del camino

pasa el amor

con rastro de sangre

y señal de huida

Para su distancia

las fachadas derriten

su simetría recta

en el ritmo de sus pasos

Separados como un cuerpo mutilado

o una silueta psíquica

que perturba en su inmanencia

Somos estas cabezas bajas

brillando en el entramado del vicio

ese autosabotaje nihilista

que tú y yo

bien conocemos

Muy en el fondo

habríamos esperado

nosotros

jirones de la generación

sorprendidos por la frustración

de nuestras limitaciones


Quemando mis vuelos

Me conjugo en la resaca

en el rayón de mis lentes

desde el maquillaje de la almohada

hasta las cortinas abiertas

que la lluvia olvidó mojar

Yo he decidido ser así

un solo apetito manso

mi meditación entre burbujas

se eleva para romper el techo

No he cambiado en vano

y aunque sea difícil explicarlo

me ahorraré las introducciones

y admitiré sin ningún pudor

que no me entiendo

Yo me he cansado

de estos soles inútiles

y en mi remordimiento quedó

el palpitar aleatorio

del vuelo que no se concreta

Mi mudanza de polifonía

significado y género

no es bien recibida

Afuera hay una mujer mala

que se está comiendo mis plumas


Condiciones espirituales

Dar todo por nada

para librarse del riesgo

Quedarse hueco

por las nuevas fracturas

del misterio que abduce

Sin nada mejor que hacer

que desgarrarse por dentro

con el ingenio de un proyectil

sobre las tripas frescas

Dar todo por nada

para librarse de la lógica de la cabeza

porque esa ansiedad*ya tiene otro sendero

Dar todo por nada

sin el perdón más íntimo

bajo el desinterés de los edificios

sin la paz de un sur

en la vuelta del camino

que hace convivir la esperanza

con la imperfección