martes, 9 de marzo de 2021

Gran estudio cinematográfico bajo la lluvia

 


Las armonías de Werckmeister. 2000. (Béla Tarr) fotograma.



Gran estudio cinematográfico bajo la lluvia

 (Omar García Ramírez)

¿Es posible imaginar una refracción lenta de los rostros y de los gestos, como movimientos de nadadores en agua pesada? ¿Cómo mirar a alguien a los ojos, cómo seducirle si no estamos seguros de que siga estando ahí? ¿Y si un ralentí cinematográfico se apoderara del universo entero? Exaltación cómica de la aceleración, que trasciende el sentido por explosión, pero encantamiento poético del ralentí, que destruye el sentido por implosión. 

Jean Baudrillard/"Las estrategias fatales"



 «las mentes de los hombres perciben causas secundarias, pero sólo los profetas perciben la acción de la Primera Causa»

(Rumi,  místico sufí) 

1

 

Un vaso de leche se derramaba sobre una mesa de madera en un bosque ruso.

Una veta incendiada, terminaba por arder…

                                                                  mercurio con visos dorados contra el gris de la lluvia.

Había una pareja que se bañaba en una fuente nocturna en la ciudad eterna.

Una sombra bajaba una escalera que se distorsionaba contra el escenario.

Se vislumbraba el seno de una mujer opulenta y de carne blanca como de luna.

En una larga secuencia…un hombre se internaba en un barrio cuyas calles parecían eternas.

Una muchacha de ojos de gata verde entornaba su mirada bajo dos cejas negras.

Un hombre corría detrás de su cocotte y la apaleaba a la salida de un hotel.

Alguien lloraba con los brazos cruzados.

Alguien caía.

Un marinero y su barco eran vapuleados, golpeados por un vendaval…

(En aquella ocasión utilizaron grandes recursos climáticos).

Tres pistoleros del far west esperaban el tren en un pueblo perdido…

(la locomotora se demoraba…)

Uno de los forajidos atrapaba una mosca dentro del cañón de su revolver.

 

En los pasillos vendían cigarrillos, dulces, chiclets, helados de fresa y perros calientes.

Las muchas del verano abrían sus piernas morenas

y los jóvenes magreaban  bajo faldas como si estuviesen arrancando los pétalos de una rosa negra.

Alguien tiraba una lata de cola.

Otro disparaba un zepelín de papel.

Había un culo enorme, y una vulva de selva capilar que hacia desaparecer una verga

                                                                                                              en un cadre de argent.

Un seno se bamboleaba al compás de una música diabólica, en un cabaret ruinoso.

En el desierto…

Alguien…(¿la productora? ¿El director?) Hacían estallar carros

y sobre la pantalla, trozos de cristal caían dejando una huella de sangre cristalina.

 Se generaban guerras, invasiones…

Se hacian estallar bombas atómicas.

(en realidad querían hacer una arqueología exahustiva de esa tecnología obsoleta).

Y los grandes filósofos de la humanidad

aparecian como personajes del reparto

rumiando sus conceptos contra las paredes de las ciudades sitiadas.

 

2

 

El set era muy grande.

Un mundo

recreado para asistir de nuevo a esa visón de la muerte o de la historia.

Ese murmullo…

Ese grito de la humanidad en perpetua guerra. Un ciclo tras otro ciclo.

Un carrete viejo y oxidado entre los escombros.

 

Los apuntadores aparecían y desaparecían en el cielo.

Ajustaban la energía de los túneles.

Trazaban nuevas líneas tectónicas para los cataclismos.

Había un mar rojo

y un profeta que venía a ocuparse de los asuntos mundanos.

Se presentó una invasión en Normandía.

(La verdadera había quedado relegada a fragmentos de un documental perdido…)

                                                                                  La nueva invasión, era en tecnicolor.

Se escenificaba de nuevo un campo de concentración.

También un paredón. Las horcas no podían faltar.

Ciertos métodos de ajusticiamiento primitivo, eran del agrado de los cinéfilos.

 

Queremos más realismo dijeron los productores.

Los antropólogos querían más libertad para los actores.

Los arqueólogos sembraban más Ooparts; el rompecabezas no estaba del todo listo.

Los decoradores se esforzaban más con el diseño computacional de las estructuras.

Los físicos querían unir en suma armónica todas las leyes.

Los poetas…

Algunos poetas…

Miraban hacia el fondo del holograma y dibujaban poemas con linternas cuya luz atrapada al otro lado del plano, era devorada y filtrada como un murmullo de ceniza ardiendo. El maelstromg negro convertía esta información que cruzaba el umbral de sucesos en pequeños corpúsculos de fuego (1). Algo sorprendente para las señoras que hacían la limpieza en los estudios de la compañía.

 

(Sobre los campos florecían agroglifos con fórmulas matemáticas)

pero no querían que durasen demasiado ante los elementos.

 

El set es dinámico y se retroalimenta de su propia energía.

El set tiene su propio ritmo, su entropía secreta.

Si era vedad; la belleza se buscaba. La paleta de colores era extensa…

 

El hombre que mira una ballena muerta en la plaza de un pueblo gris

Acercamiento subjetivo a esta destrucción y soledad.

La respiración del mundo. 

las sales de la vida en arroyo hacia el sifón sobre el adoquinado.

En algunos momentos, la epifanía funcionaba como una revelación

                                                                                                  o una manifestación mística.

Una grieta de luz bajo aquella niebla suspendida.

Los que alcanzaban a experimentar aquello, a saborear esa pequeña parte del oro alquímico…

De alguna manera; se salvaban.

 

 

Los señores de la compañía perfeccionaban a las bestias.

También a los ángeles.

Esto no tendría por qué haber sucedió…Pero era la única manera de saberlo.

Un eterno remake.

Una ligera intervención.

Un cambio en el guion.

En el fondo era el mismo trabajo de laboratorio…

Solo que esta vez lo reescribirían combinando todas las leyes… para la eternidad.

 

3

 

Había un gánster que creaba una epopeya familiar.

El rostro iluminado por un spot en el estudio…


Algo que susurraba bajo un mar que atrapaba a los amantes

                                                           en una ensenada cuando la creciente llegaba.


Un policía de la compañía

Buscaba a un replicante evadido bajo una ciudad acribillada por la lluvia acida…

Terminaba por enamorarse de una hermosa modelo

(producto excelso de la era dorada de la bioingeniería).

“Son los costos de dotar a estas criaturas de encanto  y sabiduría en mil artes antiguas”.

Dijeron los viejos diseñadores del estudio.

Los nuevos…sonreían. (si supieran de lo que somos capaz…)

Y entre una generación y otra, el campo de batalla se extendía.


Todo esto…

Una y mil historias; diez mil más

tiradas al azar como un golpe de dados cuánticos sobre la ondulante carpeta de la noche estelar.

Diseñadas por líneas de un fuego verde y vertical. Corpúsculos de anillos vibratorios.

Ronroneo de computadora satelital que contabilizaba las muertes

                                                                                                 sobre un planeta en cuarentena.

Lluvia de reflectores que, desde la bóveda celeste

                                                          giraban con lentitud de piedra estelar.

Sus inclinaciones daban las coordenadas…

La luz perfecta para que un rayo hiciera que un volcán estallara.

El obelisco tenía toda la información…

Pero el código se había perdido.

Y entonces

ellos

se conformaban

con alguna copia gris de los años dorados.

 

Cuando se quemó la vieja película  en la sala bajo la lluvia…

Cuando todo el celuloide de las bodegas ardió con una gran explosión...

Y en las paredes las sombras proyectadas

se contorsionaban con  rictus dramático 

                             bajo una luz granulosa y mineral

Los espectadores-actores

                                               de aquella ópera vintage…

 

Quedaron convertidos en estatuas de sal.







(1)La partícula o antipartícula abandonada puede caer en el agujero después de su compañera, pero también puede escapar al infinito, donde aparecerá como radiación emitida por el agujero negro.

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