La propuesta del artista Omar
García Ramírez: Orfebrería Mítica,
hace referencia a las artes de los metales de los antiguos orfebres
precolombinos; desde una perspectiva abstracta y contemporánea. En esta serie,
el creador explora elementos estéticos y pictóricos, relacionados con las
creaciones de artistas y artesanos de un pasado histórico que mantienen su
vigencia y su relación con el arte moderno.
El artista nos recuerda que, el
arte abstracto contemporáneo, en sus comienzos, fue una reinterpretación de los
aportes del arte primitivo; en especial el arte africano, que influyó de manera
decisiva en artistas como: Picasso, Braque, Modigliani y otros pintores que
trabajaban en el París de comienzos del siglo pasado. En Latinoamérica, las
manifestaciones pictóricas del arte precolombino han estado presentes en
grandes referentes de la pintura y la escultura tales como: Mata, De Szyszlo,
Torres García, Negret, Rayo entre otros.
El artista García Ramírez; nos
propone una búsqueda de arqueología pictórica, que emerge de palimpsestos y
grabados rupestres en donde afloran vetas minerales. Una inmersión en el
colorido de tierras y óxidos; pátinas y petroglifos de dimensión cósmica.
Partiendo desde estas premisas, busca un arte pictórico que suma decantaciones
y precipitaciones a relieves escultóricos; intenta también que, las cualidades
táctiles y matéricas de sus piezas se integren al diseño. Logrando con esto que
sus obras adquieran la dimensión mística y atemporal del tótem, en donde una fantasmagoría
mineral emerge, aflora y es fijada por el tiempo y la mirada.
Lector y alumno teórico de Mircea
Eliade; considera que este tipo de arte se configura como un ejercicio de
alquimia personal (Herreros y alquimistas); en donde la trasmutación de los
elementos formales (reciclaje de materiales contemporáneos). Deviene en acto de
evocación e invocación mítica que pretende alcanzar a nuevos niveles estéticos. Es por este
motivo, una contrapropuesta telúrica, frente a la masificación del arte de la
I.A. Un esfuerzo desde la tradición
latinoamericana, que plantea el retorno
de la pintura a un escenario de presencia y poder.
Las obras del maestro Omar García
Ramírez, se han expuesto en decenas de exposiciones colectivas e individuales;
y se encuentran en colecciones públicas y privadas en Países como: Suiza,
España, Portugal, Cuba y Estados Unidos.
“SALIENDO DE LA MATRIX; ENTRANDO EN
LA SIMULACION”
(Por: “GRIFFOS DE NNEONN”)
"Viviremos en este mundo, que para nosotros tiene toda la inquietante extrañeza del desierto y del simulacro, con toda la veracidad de los fantasmas vivientes, de los animales errantes y simulados que el capital, la muerte del capital ha hecho de nosotros —porque el desierto de las ciudades es igual al desierto de arena—, la jungla de los signos es igual a la de los bosques, el vértigo de los simulacros es igual al de la naturaleza—, solo queda la vertiginosa seducción de un sistema moribundo, en el que el trabajo entierra al trabajo, en el que el valor entierra al valor—, dejando un espacio virgen, sagrado y sin senderos, continuo como lo deseaba Bataille, donde solo el viento levanta la arena, donde solo el viento vela por la arena".
La pregunta final sería: ¿es la inteligencia artificial el nuevo Prometeo o somos el pueblo celebrando un nuevo becerro de oro? Silvina Carnero(Sueña DALL- E con becerros eléctricos.....?
Cuando
la realidad de la Matrix se va enrareciendo y todo lo que suponíamos era una
sustancia con posibilidad de ser cognoscible,
con la sospecha de que podríamos algún día conocer los mecanismos secretos de
su avatar mecánico. Una sustancia multidimensional, limitadamente perceptible
pero no medible; cuando todo estalla con un sordo grito de violencia y el
tinglado pareciera desplomarse en la frenética danza del espectáculo. Cuando
haciendo un ejercicio de arqueología nos encontramos solo con los restos de un
enigma que viene oxidado y sin el diseño primordial; mecanismo artilugio de
Antecitera.
Cuando un día cualquiera comenzamos
a bucear, casi sin aire, en busca de una bolsa de oxigeno dentro del mar
digital. Como Artistas Artificialistas
que comenzamos a navegar a tientas dentro de los circuitos de la gran
simulación (esa gran construcción, que pareciera diseñada para mantener
atrapada a la sociedad dentro de las ruedas hámster de la guerra, el fútbol de clubes, el consumo de likes y el
divertimento frívolo) intuimos que hay tesoros a descubrir y sublevaciones espirituales
a estudiar.
Las posibilidades de creación
(plástica, literaria, cinematográfica) lo mismo que la crítica directa, asume a
veces los matices de una resistencia desencantada e irónica; y
enotras ocasiones, bordea los límites
de la desesperanza; todas las búsquedas están al orden del día. Todo está más
ralo, el ambiente está comenzando a sentirse más denso. Los fenómenos se
repiten en bucle y otras veces, aparecen en la esfera pública noticias que
parecen filtrarse a la realidad mediática, como bromas y experimentos sociales
que parecen poner a prueba los límites políticos de una sociedad y las leyes
de la física elemental. Y para colmo los “grandes líderes” se comportan como
muppets de una pantomima sangrienta; un gran teatro del guiñol; teatro de la
crueldad a escala planetaria. A esta nueva realidad la van instalando en la ventana de Overton, forzando los límites
de lo aceptable, moviendo el péndulo hacia experimentos sociales, políticos y
sanitarios extremos; que pasan en pocos meses, de ser excepciones, a normas
establecidas y grabadas afuego sobre las conciencias. Pero sabemos que esas
tragicomedias ya no nos hacen reír ni llorar; simplemente ya no nos
identificamos con estas falsas puestas en escena;los guiones han perdido calidad y para una
gran masa crítica de jugadores-actores
comienza a extenderse un malestar cercano al vacío, una retirada; con la
certeza de que en estos escenarios, ya no los interpretan.
Las computadores, que realizan un
continuo destilar en los laboratorios digitales de la memoria colectiva. Los
ciborgs programadores que convierten un ruido en algo que simula una melodía.
Los bites y los símbolos matemáticos que diseñan vectores y renderizan mapas de
bites cada vez más sugestivos tomando de las enciclopedias, las cinematecas,
las pinacotecas, los archivos memorísticos de civilizaciones perdidas
registrados en las bibliotecas de babel. Millones y trillones de opciones que
se optimizan para el consumo de otras
máquinas. Las miradas perdidas como una arqueología de la sorpresa o de la
búsqueda. Las bocas en cientos de miles de aperturas generando una bocanada maremágnum de miríadas de
gestos y palabras que pudiesen remitirse a coitos orgiásticos o gemidos de
dolor, podrían conformar una galaxia de expresiones; ahora también pueden quedar plasmados en una fotografía
en blanco y negro con visos sepia, que imita casi a la perfección el dolor
humano, y que puede ganar un reconocimiento en un gran certamen de fotografía
artística; de igual manera y en el otro extremo, estos gestos de ejemplo pueden
quedar reducidos a la mínima liturgia
semiótica de un meme.
Como ciudadanos de un avanzado SimpCity que intentamos proyectar
nuestros sueños dentro de un juego virtual, podemos estar asombrados y
extasiados en las altas cumbres de una sofisticación cada vez más compleja, o a
un paso de quedar desencantados, en un simple gesto de muerte súbita bajo los reflectores,
al darnos cuenta de que estábamos intentando cruzar las fronteras de un gran estudio-condado diseñado dentro del Show
de Truman. El trilema de Bostrom puede ser interpretado como simple especulación filosófica, pero las señales que a diario percibimos en esa direccion, no pueden ser desechadas del todo, ni mucho menos tomadas a la ligera.
Todo el universo estético,
multiplicado, sintetizado y entrando en derivas de ramificaciones arbóreas y
fractales, donde millones de pinturas de monstruos digitales se hibridan en una
pantalla laberinto; acechan luminosos minotauros, al lado de revivals futuristas de viejos maestros
de la pintura flamenca navegando sobre las estrellas. ¿Acaso, los niños que
patinaban en el hielo de un cuadro de Brueghel, y que miraban hacia arriba con
las bocas abiertas, habían descubierto algo
más que estaba observándolos?
Como exploradores y Artistas Artificialistas sabemos que
navegamos la ola, cabalgamos el tigre como dijera Julius Evola (llegados a este punto, entendemos que, filósofos de algunas corrientes consideradas conservadoras
y místicas, guardan en sus postulados más profundos un acto puro de rebelión
contra las normas de la gran empresa); también, como táctica de emboscadura vital, ponemos
las trampas a la bestia.Como anotó en
de sus charlas Armando García Ramírez, (artista pionero en la expresión y fundamentación de los postulados del Artificialismo y uno de los que desde hace
tiempo en sus lecturas y en su práctica artística intuyó sueños y pesadillas): “tenemos que venir con humildad desde la
tradición, y poco a poco, dar el salto a estos nuevos escenarios; pero debemos
estar advertidos El golem del panóptico digital asecha; sabe que nosotros
estamos creando y al mismo tiempo entrenando sus operaciones; por lo
tanto, tenemos que ser cada vez más inteligentes y creativos en la forma que estudiamos y utilizamos estas plataformas. De lo contrario
podemos convertirnos, en simples números devorados por el algoritmo”.
Proponemos una cultura crítica, en
donde el humor y el horror vayan de la mano. Creación y experimentación;
movimientos fluidos dentro del arte, el diseño, la música; actuando afuera y adentro del mainstream corporativo.
En cuanto a la música de masas; creemos
que lo que representa a buena parte de la juventud despierta latinoamericana no
son Bad Bunni (el conejo fetiche de la corporación); ni Karol G (la mala niña adocenada
de la compañía). Así estos y otros sean elevados a los altares mediáticos de
las grandes corporaciones, que quieren para su negocio seres narcotizados e
idiotizados bajo ritmos sincopados y sintetizados por los controladores-diseñadores del instituto Tavistock. Ritmos
codificados, que ahora golpean los úteros plásticos de las M.W.M. (Mega-Whores-Mutants); amplificando
sonidos de cables eléctricos que chisporrotean dentro de los cerebros de
jonkies amnésicos, con mensajes redactados y encriptados por los nuevos
publicistas, herederos de las tradicionales técnicas de control; psicológicas y psiquiátricas, implementadas en la
época experimental y dorada del MK-Ultra: “Que te muerdo
la cosita,… sí señor, que te meto la vergota,… como no;… que te pongo en cuatro
patas y te encimo las pelotas… Hay bembón”.
Y así ad nauseam.
(Aclaramos:
no nos metemos con los primeros raps de los poetas urbanos de Chicago, New York y Detroit,
de los 80. No estamos hablando de los primeros rapsodas en la línea; muchos de los cuales
ahora reposan en los Gangsta Paradise. Ellos sí estaban creando una poesía
nueva llena de oscuridad y luz; ni tampoco nos metemos con algunas creaciones
de ciertos grupos latinoamericanos y españoles; muy pocos dos o tres; como “Calle
13 y Residente” que se pueden sacar de esa corriente publicitaria y comercial.
Ya sabemos todos a que nos referimos)
Volviendo al tema de arriba: No
son estos atrapaditos; no son estos orbitadores-peleles de fiebre de sábado
por la noche;son otros, los que comienzan a despertar. A veces ese
despertar, es ir hacia las raíces de una cultura de masas, otra, que tenía
pedigrí; que no estaba coptada del todo; que merodeaba en los sueños y pesadillas
de un Aldoux Huxley y George Orwell. Que dejaba una impronta de pantalla catatónica en un canal muerto de William Gibson; o el sueño lisérgico de un navegante cualquiera, con gafas para mundos virtuales, aportada en alguna novela a nuestra realidad por Bruce Esterling. Es por eso que a veces, cuando aminora el
ruido de las bajas frecuencias; te miras habitando el desasosiego y casi
terminas como uno de esos cientos de youtubers
improvisados, que se asientan a rumiar sus pensamientos dentro de un carro
viejo, grabándose en monólogos de reflexión con la cámara del celular al frente.
Y muestran con ironía como despertar a veces, es intentar expresar un malestar
o sencillamente comenzar a desertar del espectáculo. No jugar más, renunciar,
ya que el juego está amañado y los crupieres del casino y sus amanerados
animadores; maestros de ceremonias pseudo-hípsters, tienen todas las cartas
marcadaspara que la casa siempre gane.
Se impone entonces una experimentación
a fondo con las nuevas tecnologías llevando sus posibilidades a nuevas
fronteras. En el campo de las letras, navegar todas la variantes de la gran
literatura fantástica latinoamericana desde la invención de Morel; pasando por
las oxidadas galerías piranechianas
de un mundo en proceso de demolición controlada; vieja estructura portuaria en desmantelamiento, mientras Dios se ha retirado a otros asuntos más importantes; expresados en el sueño de algun personaje en “El astillero”
de Onetti. Estamos merodeando en el puerto con el sabor de una copa de anís en
los labios, mientras todo se hace pedazos. Esa lancha que se acerca bajo la
tormenta y la mar picada. Un pequeño vapor, que nos lleve fuera en busca de la
libertad o de la muerte.
Nuestra casa está tomada, como en
el cuento de Cortázar y hemos cerrado las ventanas para habitar nuestras
pesadillas. También somos espectros y fantasmas que hacen ruido dentro del
castillo diseñado por unKafka ciber
punk. Todos estos viejos maestros están al orden del día Thomas Ligotti; E.A.
Poe, Marie Schelly, Karel Čapek,Rimbaud
también, en su bodega de Abisinia. Sus errancias y derrotas; el absurdo de sus
creaciones, su imaginería psiconáutica y sus delirantes poesías. Todos ellos y
otros más; se hacen ahora importantes, porque sus profecías se están cumpliendo
y habitamos el jardín tecnológico en donde, desde el un futuro a su pasado,
llegaron parte de sus desasosiegos, algunas de sus intuiciones de videntes del
fuego y parte de sus heridas. Habitamos un paisaje digital: (Algunos androides toman la siesta mientras sueñan con ovejas electricas) Queremos retomarlas; (esas visiones) reinterpretarlas libremente
para todos nosotros; luego destinarlas como legado y referente a los jóvenes que
todavía están buscando aguas más profundas. Gente con la mirada de la milla, a bordo
de la nave de los locos y otros que van acompañados de cargas de profundidad
para una inmersión, destinada bucear dentro de la maquinaria, en una larga jornada de 20 mil leguas de viaje
purpurino.
La visión es cuántica y como
cometas errantes entramos en nuevas autopistas, liberados por fin de temores
sabemos que:
Nos encontramos con filósofos de
mucho kilometraje y mundo; escritores y críticos de la calle; con destellos de
humor lacerante:
Granjeros cristianos blancos, que
desde la América profunda, comienzan a replantear si todo el espectáculo que hasta
ahora no es más que fast food para
atiborrar de basura a las mentes del rebaño Matrix. El guion perfecto para
crear la granja robótica trans humanista:
Artistas que se niegan a ser los clowns y animadores de los señores tecno feudales; y aunque jugamos en
desventaja, ya que todas las tecnologías vienen del norte global y serán cada
vez más privatizadas, centralizadas y monopolizadas; todavía se puede actuar en
las grietas del sistema. Músicos y poetas que comienzan a colgar sus melancolías funcionales de resistencia.
Reflexiónes afiladas y de humor lacerante, como una forma de exorcismo que se
protagoniza frente a un público ávido de la stand
upcomedy tradicional, que se acerca a ellos, buscando recibir un cataplasma de
optimismo(ese barato sucedáneo de la
autoayuda muy en la corriente de psicólogos y psiquiatras que
trabajan para el nosocomio digital); pero que, para su sorpresa, se encuentran con un balde agua fría
que les hace reflexionar sobre la razón de su existencia. A este caballero le debemos la graciosa frase: "La singularidad es cuando la I.A. supera la inteligencia humana; toma el control y nos convierte en mascotas o en abono"
Y por último artistas artificialistas poetas y poetisas, músicos que de la mano de la I.A. comienzan a publicar
música y letras que tienen un hondo contenido humano. Humano y honesto. Y
hermoso, si se puede utilizar la palabra,
para describir creaciones experimentales dentro de cadencias musicales de blues
magnéticos y cálidos. Mucho más valioso que la música creada expreso, para el
movimiento mecánico de antropoides (con
perdón de nuestros inteligentes y gráciles primates) de los cuatro sexos y
las doce siglas, refrendadas por las burocracias de los centros neurálgicos del Gran Zoo.
Colectivos del rebaño Matrix en su día libre que se quitan las cadenas del
tobillo, y arrojan al cesto de la ropa sucia sus white-collars de androides cara pálidas, en las cadenas de
suministros y especulaciones finacieras; o, sus grasientos monos de labor con las siglas
de la multinacional grabadas con sus nombres; y gozan de una noche de “libertad”.
Cómodos en su ideal conformista; su bienestar
animal, casi bovino como lo llamaría Julius Évola. Danzan bajo el efecto de barbitúricos de cadena,
alcohol de pésima calidad, ostentando vestuarios circenses de telas de
poliéster; animados, sexualizados y empoderados
por la propaganda ruidosa y conductual (clara
herencia de Barneys el sobrino de Freud) en el antro estadio: (cueva neoplatónica
de la granja digital). Ya no la danza como estremecimiento vital, purgativo, físico
y gimnasia espiritual del guerrero antes de la iluminacion o la batalla; sino como letargo
opiáceo para adormecer los traumas y la frustración.
Afortunadamente Los artificialistas están creando; y
vienen de la tradición y lo conocido, de las practicas ancestrales y antiguas ceremonias
del arte y se adentran, en los nuevos laberintos con los gadgets de la simulación; probando las nuevas herramientas,
trabajando con sus propias letras y melodías sobre el código del juego. Hay un
gran debate y no somos ajenos a estos peligros, sabemos de las trampas que
asechan y de los riesgos que están a la vuelta de la esquina. No ignoramos las
reivindicaciones, ni las luchas de los creadores al contrario estamos en esas
mismas batallas.
Pero mientras se nos quiera
imponer la basura seudo-porno (nada que ver con Tinto Brass ni Mario Salieri a quienes reconocemos sus talentos y su destacado aporte a la cultura erótica moderna) de una pretendida "liberación" de empoderamiento; mediocre como literatura, poesía y música de cadena y factoría; preferiremos acompañarnos de un aura nueva; que viene de una
sabiduría antigua.
Los nuevos creadores, compositores y poetas, van
jugar duro, y apostarlo todo sin remedio… no queda otra alternativa. Estamos amplificados en el reflejo digital de un cuarto con pantallas sintonizadas en la frecuencia de Black Mirror; lloramos horrorizados o... cantamos.
Por el momento les invitamos a
entrar en un viejo bar de Memphis, en un suburbio de Chicago, o en un sotano de La Gran Vía de Madrid, a tomarnos un whisky en su barra. Les
garantizamos que podremos asistir a la aparición, bajo luces de pecera, al estilo del cine de los años 50, a talentosas cantantes de blues, en inglés y en español; que nos llevan a otra meseta poética y musical: