viernes, 23 de diciembre de 2016

De Mitómanos, Mitófagos y Mitomaníacos





De Mitómanos, Mitófagos y Mitomaníacos


TERCER MONÓLOGO
de
“Pedro Noire”



“La mitología ha sido interpretada por el intelecto moderno como un torpe esfuerzo primitivo para explicar el mundo de la naturaleza (Frazer); como una producción de fantasía poética de los tiempos prehistóricos, mal entendida por las edades posteriores (Müller); como un sustitutivo de la instrucción alegórica para amoldar el individuo a su grupo (Durkheim); como un sueño colectivo, sintomático de las urgencias arquetípicas dentro de las profundidades de la psique humana (Jung); como el [337] vehículo tradicional de las intuiciones metafísicas más profundas del hombre (Coomaraswamy); y como la Revelación de Dios a Sus hijos (la Iglesia). La mitología es todo esto. Los diferentes juicios están determinados por los diferentes puntos de vista de los jueces. Pues cuando se la investiga en términos no de lo que es, sino de cómo funciona, de cómo ha servido a la especie humana en el pasado y de cómo puede servirle ahora, la mitología se muestra tan accesible como la vida misma a las obsesiones y necesidades del individuo, la raza y la época”.
El héroe de las mil caras
Joseph Campbell


“El motivo por el que los antiguos rechazaban los discursos como este y empleaban los mitos es una cuestión en nada ajena a nuestra investigación. Así, la primera utilidad que surge de los mitos es que nos mueven a interrogarnos, y no toleran que nuestro poder cogitativo descanse indolentemente. No será difícil mostrar que los mitos son divinos por aquellos que los han empleado, puesto que los han usado los poetas agitados por la divinidad, el mejor de los filósofos y los ritos iniciáticos. También los dioses emplean los mitos en los oráculos, pero por qué los mitos son divinos, corresponde investigarlo a la filosofía. Puesto que todos los seres se regocijan en lo similar y se apartan de lo disimilar, es necesario que los discursos sobre los dioses sean tan similares a éstos como sea posible, para que puedan ser dignos de su esencia y para que hagan que los dioses sean propicios a quienes hablan acerca de ellos. Todo esto sólo pueden producirlo los mitos. Los mitos, por lo tanto, imitan a los dioses, de modo efable e inefable, aparente e inaparente, sabio e ignorante, y esto mismo se extiende a los bienes de los dioses, porque los dioses imparten los bienes de las naturalezas sensibles de modo común a todas las cosas; pero los bienes de las naturalezas inteligibles únicamente al sabio. Del mismo modo, los mitos enseñan a todos los hombres que existen los dioses, pero quiénes son y de qué tipo, únicamente lo manifiestan a aquellos que son capaces de un conocimiento más elevado. En los mitos, también se imitan las energías de los dioses, y por eso el mundo puede, propiamente, ser llamado un mito, ya que los cuerpos y las posesiones corporales son aparentes, pero las almas y los intelectos son ocultos e invisibles. Además, enseñar a todos los hombres la verdad relativa a los dioses, produce decepción en el necio, debido a su incapacidad de aprender y a su negligencia en el estudio. Pero al ocultar la verdad en los mitos, se previene la decepción de éstos e impulsa a los otros a filosofar. Te preguntarás entonces por qué se cantan adulterios, robos, incestos y otras acciones impías en los mitos. No es impío admirarlos, puesto que al advertir un absurdo aparente, el alma inmediatamente percibe que estos discursos están velados, para que pueda entender que la verdad que contienen está envuelta en un profundo y oculto silencio.”
Sobre los dioses y el mundo
Salustio Neoplatónico



"Nadie puede esperar gustar a todo el mundo y les diré que a veces es mejor no gustar, una vez te has subido al escenario te pertenece."


John Lydon 
(Sex Pistols)



¡A la mierda!...¡A la mierda!...¡A la mierda!

Fernando Fernán Gómez




1



Escuche joven...
Ponga cuidado...
Preste atención...

Oiga…
            Mire…
                        Vea…
Están los que crean mitos…
y están los que se alimentan de mitos.

Aquellos crean leyendas; estos las recrean.
Los primeros son creadores
Los mitófagos son consumidores de ellas.
Muchos de estos últimos tienden a  convertirse en mitomaníacos y terminan enajenados por ese consumo inapropiado y voraz de fantasías propias y ajenas.

Los artistas son mitómanos…
Los críticos son mitofagos…
Los del showbiz cultural, mitomaníacos...

Una buena parte de la intelectualidad de estas comarcas, está más ocupada en el correveidile, el radio bemba y el coleccionismo de morralla chismográfica, que en hacer obra.  Inútiles, incapaces de cogerse su gordo trasero con las dos manos. Muy pagados de sí mismos, los enchufados y los amanerados, señalan con su dedo a quienes se mueven con independencia de criterios. Con espíritu de colmena de avispas, no dudan en caer con sus aguijones sobre todo aquel que marque un nuevo derrotero; aquel que se salga de la comparsa y que no marche con el rebaño; el que no encaja en la cuadrícula, el que pone el dedo en la llaga, el que se sale del libreto.

Escribidores, una legión entera dedicada a estos menesteres: Algunos con mística de letras; otros más en la onda del buen decir, del bel canto y del estudio aplicado; aplicado pero sin alma. He leído sus escritos. Se podría decir que conozco sus creaciones, pero no tengo trato con los autores.

Y para serles franco ninguna cercanía estilística o de afectos con sus obras. Dirán algunos: “es la soberbia que siempre te ha caracterizado Pedro Noire” y no, no es eso; es el sentido de lo estético (en mi caso no muy ortodoxo) lo que me previene tanto de las obras burdas, como de las obras demasiado pulidas, demasiado manoseadas o que han pasado mucho tiempo en el horno de las cuartillas. La obra viva debería tener algún desaguisado, una caída, un error, al menos una falta de ortografía. Pero las obras muertas están bien terminadas en sarcófagos, pulidas en sus museos de cera, bien clavadas con alfileres sobre terciopelo negro como mariposas muertas. (Que buena frase….¿no estará muy pulida?) Los he visto con una rueca tejer primoroso nidos…¿por qué no dejan que vuelen las golondrinas?

Sé de obras que pretendían pasar por experimentales, y no pasan de ser excrementales, no en el sentido dado a esa palabra por un "ilustre" senador colombiano, si no porque acumulan tanta mierda y bosta, que no sé de dónde sacan tiempo y digestión para armar esa pila.

No una frase brillante que en medio de la cacofonía iluminase el texto.
No un personaje memorable.
No una trama sustentable.
No un espacio diegético que se pudiera atravesar sin caer en el derrotismo del lector. Algo que empuje, algo que inicie una búsqueda literaria; algo que potencie una carcajada, siquiera una minúscula sonrisa.

Nada.

Solo aridez y sentido común….aridez y parla cotidiana. Aridez y eso que algunos llaman: la musa poética, por ninguna parte.

Aridez de funcionarato; aridez de escribanos de los medios masivos de alienación, quintacolumnistas de la estupidez; aridez de gente con el culo cuadrado. Gente que teclea y e insiste sobre un borrador tachado, palimpsesto en donde ni siquiera la búsqueda anuncia una forma de iluminación tras la grafía, alguna forma de espeleología; algo que te conecte con otra línea profunda de la montaña. Especulaciones sin asomo de originalidad; no intentan al menos un ejercicio de distanciamiento, de extrañamiento, de buscar un sendero menos trillado. Algo que potencie una ruta, que permita abordar una nueva nomenclatura literaria; el descubrimiento de un  nuevo canon; nada.

Todo ya marcado y demarcado.

Como en esos parques de atracciones, en donde ya en los recovecos del túnel del horror, no te asustan por sus números manidos; mascaritas de caucho viejo sobre rostros de actores de tercera categoría. Todo previsible. Fast food de periódicos de ayer.


2


Ahora veamos….
En el campo de la plástica
También están
Los mitómanos
Que crean obras personales
Y los mitófagos que fagocitan lo que se les pone a tiro.
También los mitocalandrios…
Estos últimos, crean obras para quedar bien dentro de colectivos casi siempre apadrinados por algún académico. Son los ilustradores de una frase de cajón a la que se ha dotado de cierta aura de burdo esoterismo; cierta tontería de manual, cierta estupidez sacada del pensiero debole; cierta mariconería relacional.

Los creadores de mitos
Dibujan una obra hecha con los colores de la vida…
Los mitófagos
Decoran espacios con los colores que salen con la sala de muebles
(Cuando el artista hace algo que no encaja en la línea de su showroom
Se sienten descorazonados y les entra desazón)
Perdidos al no poder poner en perspectiva esa obra.
Al no poder enjalmar ese caballo; ponerle el marco a ese jinete azul.
Temerosos al escuchar ese grito sobre el puente.

 
A usted artista me dirijo…
(Esto va dirigido a los artistas jóvenes: no requiero intermediarios).
Les digo, no recurran siempre al filtro del curador.
Este deforma la idea central de sus obras. Conozco de colectivos de jóvenes artistas cuya obra está al servicio de curadores al uso y que tienen como exclusiva ocupación el “ilustrar” las obsesiones de esta gente. Que un artista sea la plataforma para las pasiones de un curador…o el peldaño para las escaleras estética y conceptuales de un comisario. No es algo bueno para un artista. En los tiempos que corren, han puesto este tablero de de ajedrez sobre la mesa. Según el “Manual de estilo del arte contemporáneo” de Pablo Helguera, este match tienen sus reglas claras; y al parecer, el que no las cumpla, no juega.

Yo digo, este jueguito de cortesanos solo lo ganan quienes estén dispuestos al manoseo. El reto del artista cachorro es romper las reglas con inteligencia.

Los artistas no pueden ser los peones del curador y los esclavos del coleccionista y el director del museo.

Los poetas no pueden los peones de antólogo; sea su estirpe de tradición de Frente Nacional, o nueva corriente de capital, o grupúsculo de revistilla; hebdomadario de provincia.

Y no son obsesiones estéticas, no, de ninguna manera; son preocupaciones de índole personal. Da grima ver colectivos que están librando las guerritas de los curadores; cuadran vendettas personales amparando con su discurso de collage epistemológico. Los trabajos de colectivos de jóvenes que ingenuamente se prestan para estas acciones, pasan sin pena ni gloria; una anécdota más, una intervención o una instalación en el museo del servilismo. Los que estamos en este campo sabemos muy bien que en los tiempos que corren se impone esta modalidad perniciosa y se debe advertir de sus potenciales peligros.


(Ahora las artes plásticas en nuestro entorno se han llenado de muchos pensadores cosa interesante. La diletancia artística siempre es bien vista cuando es ejercida en libertad. Pero, cuando hace parte de estrategias académicas improvisadas por ciertos geniecillos satélites que giran en torno a tres o cuatro damas, no de hierro, pero sí de cobre; es de lamentar. Las plásticas en nuestra región están en las carpetas de un grupo de té canasta enquistado dentro de las estructuras burocráticas y académicas de la región; han debilitado al arte para de alguna manera domesticarla. Rondan y giran, estos oscuros geniecillos los presupuestos municipales y departamentales bajo la égida de estas madonas de carrera, tratando de agarrarlo todo. No por meritocracia, sino por afinidad de gracia, que termina en cleptocracia.  Dejan a su paso un erial de cal; gran museo-mausoleo de paredes blancas; en donde, además de algunos cartelitos pegados en las paredes, quedan los discursos name droppers style plagados de citas exquisitas con hipervínculos al arte relacional; huesecillos de aves del paraíso. Artistas núbiles que han caído bajo el influjo de esas enanas marrones, agujeros negros por donde pasan el aro y saltan la cuerda los novísimos de las nuevas generaciones. Siempre he dicho a los jóvenes artistas que marchan por la libre:Las murmuraciones de la canalla, se silencian con las obras del talento. Estas camarillas Pueden maquinar, y mover sus tramoyas y sus fichas dentro del panóptico. A los artistas motivados no los callan, ni los amedrentan; los artistas de corazón no se hacen artistas para refugiarse de las tormentas. )

Si un artista joven no trabaja en su propio programa, con sus propias herramientas conceptuales, mal futuro le auguro. Ahora, si quieren hacer carrera de curadores, lobbys engages en las corporaciones públicas tras los presupuestos estatales, o directores de bienales; seguramente este tipo de prácticas los pondrá en la senda de su objetivo.

Luchen sus propias batallas, lideren sus propias campañas; al fin y al cabo es su integridad intelectual la que se expone. Las herramientas técnicas al servicio de los creadores, son infinitas; es su obra la que está en juego.

¿Y a qué viene el cuento?
¿Qué tiene que ver con la mitomanía, los mitófagos y los mitomaníacos?
Pienso que un artista…
o el que intenta ser un artista…
Forja su propia mitología, crea su propia leyenda, apuntala o destruye su reputación y no va con el programa de una caterva de funcionarios que lo único que les interesa en preservar sus carteras.

Por ello un artista verdadero siempre estará en la línea de sospecha, algo que lo lleva adentro del maellstromg, algo que lo sitúa en la línea fronteriza de la sociedad; no es solo sueños y la fantasías…Son estrategias de lucha.

En estas comarcas se han dado artistas que han entendido su batallar. Artistas con sus obras.  Artistas que han hecho valer su condición frente al estatuto del manejo moderno de las artes. Y a estas obras en el plano textual se le han dado reseñas. Reseñas que son coyunturales y que ilustran una exposición o un momento concreto de estas muestras. Crítica como tal no ha existido. O si se ha presentado, ha sido una crítica diluida, gaseosa, carente de profundidad teórica y conceptual. Ejercicios históricos que de alguna manera ilustran los gustos o afinidades electivas de alguna persona de la cofradía ilustrada o de algún funcionario que intenta hacer méritos para seguir optando a las prebendas del presupuesto estatal. Obras que merecerían un estudio profundo; asignatura pendiente de escritores y críticos, de poetas y literatos.

Los jóvenes artistas deben tener una postura crítica, frente a la sociedad y el mundo, no ser el manso rebaño que ilustra a las ambiciones de curadores, o la Joy división de freacks bien posicionados dentro del circuito.

Tenemos urgencia de arte en todos los campos. Accionismo, performance, video, pintura, escultura, cómic. Todos son importantes, cada lenguaje ocupa un espacio y pueden liderar el campo de la plástica bajo determinada circunstancias.
Para ilustrar lo anterior, diré que una caricatura puede que sea en su momento, más contundente, expresiva y oportuna que una instalación. Por ello, menospreciar o tratar de rebajar el estatus de una práctica artística clásica  es no sólo estúpido, si no que expresa una limitación de  la mirada sobre el campo del arte.

Las razones del arte son muy amplias.

Avelina Lésper ha ejercido de agitadora radical y como tal a veces peca por exceso de celo. Pero no se puede negar que es una figura central en el panorama de la crítica de cara a la gente, al público, a los estudiantes universitarios que se interesan por el tema del arte. No querida por los especialistas de feria y cubo blanco que la consideran vulgar y pendenciera. Que muchos de sus planteamientos sean reduccionistas y que el humor absurdo y corrosivo empape sus conferencias, no le resta méritos a una buena parte de sus juicios. Grandes segmentos del campo arte están siendo cooptados por cofradías de curadores y especuladores del showbiz; filósofos de la cofradía queer que no le perdonan al artista independiente su crudeza, su falta de tacto, o que, en algún momento de inspiración haya puesto el dedo en la llaga.

Esta gente han trabajado tanto en la feria del Big Brother, que han llevado al arte contemporánea un callejón sin salida.

Y el tema daría para una charla in extenso; pero se debe entender a Avelina (quien ha recibido palos de las gangsta arriba mencionadas) y esta revisión sin apasionamientos, debería ser ejercida sobre todo por parte de los jóvenes quienes seducidos por la especulación estética se alejan de la práctica de taller, entendiendo esta como ejercicio de caverna Belle Époque, y se quedan con esa peyorativa imagen difundida por gente del medio: “pintura de caballete”. Y es una trampa,  la práctica de la artista contemporáneo está relacionada con el manejo efectivo de sus herramientas, y la pintura es una de ellas; además de las prácticas tradicionales de arte; es necesario también incursionar en diseño de software, publicidad, fotografía y video. Dominio sobre la techné básica; la antigua, y también de la moderna; después que vengan los cartoncitos, las fichas técnicas y los discursillos de catálogo y brochure;  Es decir, la especulación filosófica de baja intensidad para la bienal y el salón nacional; ese que ha recibido como máxima expresión crítica, un titular: “Fue un salón muy familiar sin grandes debates” (esfera pública). Esa rancia marea de slogans denunciada por Alan Sokal y en Imposturas Intelectuales que versaba sobre la crítica a la filosofía postmodernista por el uso inadecuado e inapropiado de metáforas y relaciones matemáticas para darle un barniz de cientificidad a discursos por parte de colectivos de las nuevas escuelas francesas; por cierto, replicados sin filtro crítico en SuR Amérika para ilustrar desde una revuelta cristera, hasta la instalación de una montaña de basura en una sala de exposiciones.

Desde allí, en el núcleo de ese debate, puede encontrarse los orígenes del discurso de Avelina Lésper. Pero esta vez, no en el campo de la literatura o de la filosofía, sino de la plástica contemporánea. Y es que alguien tenía que decir algo, cuando la crítica amanerada y manierista; abarrocada y grotesca, (nunca mejor dicho); había caído en un marasmo de incongruencias y estupideces. Alguien tenía que representar al público, así fuese tachada de reaccionaria y conservadora.

No comparto la totalidad de sus ideas, pero me identifico con ella en la crítica de aquellas cosas, que para mal, hacen parte del panorama de la plástica contemporánea.


3


El humor…
El humor brilla por su ausencia en los trabajos de la mayoría de los mitofagos, mitógrafos y los mitomaníacos quienes interpretan los lances de humor negro como claves secretas de una provocación.
Se contesta con humor, a quien inteligentemente lo usa, quien sabe utilizar las herramientas conceptuales y estilísticas del humor; pero, a quien no sabe del humor, no se esfuerza por ejercerlo, ni le interesa; solo se le responde con desenfado castizo; nada más.

El artista que carece de humor, y que está lleno de amor propio, no entiende este juego. Y por lo tanto no entiende ni quiere entender nada de lo que de bonhomía trae el arte. Como buenos consumidores del mito y la leyenda creada por los librepensadores, terminan como esos muchachos cuarentones que van a las ferias del cómic, disfrazados,  pidiendo autógrafos y consumiendo palomitas de maíz.

Me encantan los comics, pero aquellos fanáticos infantilizados por el consumo de mitos, (deformes criaturas vestidas de látex) son la parte maluca de la industria, los gnomos obesos y aberrados, muestra clara de aquello, en lo que quieren vernos convertirnos los de D.C comics y la Marvel; esos que con sus atuendos pretenden acaparar la pantalla de un género complejo, maravilloso y lleno de matices; la factoría Ford de la industria masiva de la Historieta. 

Los mitófagos y los mitomaníacos, distorsionan y deforman hasta el cansancio las creaciones de la imaginación, llegando a ver en el transcurso de esa labor, su propio rostro: el de la corrupción en medio de la mediocridad y la putrefacción en medio de la masa. Incapaces de crear un mito, deforman lo que encuentran de extraño y original en una obra de arte; el humor se trastoca en bilis negra por parte de estos desdichados individuos.

Se de algunos buenos muchachos que me escriben…
(Como en el bolero… a veces llegan cartas)
Y hasta me piden explicaciones por algunos de mis ejercicios
en la línea de la eironeia y el sarcasmus. 
Pocos tienen remite, se esconden bajo nicks y alias de curso.
Escritorzuelos de cataduras patibularias, (sus ojillos mongoloides, sus muecas de mandriles) duchos en su amancebamiento con el poder, posan de moralistas y prístinos cuando de todos es conocida su dilatada trayectoria en la componenda bajo manteles y la trapisonda en variados escenarios.

Mitomaníacos y mitófagos, quintacolumnistas de la estafa y perdularios de pasquín.  Burócratas recalcitrantes y politiqueros de barriada…

¡Ah! como los veo llegar…¡Ah! como los veo venir…Creen que pueden con la calumnia, dañar a un hombre; y lo único que dejan ver en sus modales es la catadura rufianesca de su imbecilidad.

Escribanos de salón, monos gramáticos de taberna, trogloditas de cinema rojo, poetastros del catastro.

¡Sus carticas de cadencia lírica, se las pueden meter por el nauseabundo agujero pardo, que natura les diseñó en el punto exacto donde la espalda pierde su noble nombre!.



Omar García Ramírez
Del libro en preparación:
“Monólogos de Pedro Noire”.





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