miércoles, 15 de agosto de 2012

ESCRITORES, CAUSAS HUMANISTAS Y ANIMALES







"Los seres humanos, divisores del átomo, paseantes de la luna, rondadores, componedores de sonetos, quieren ser dioses, pero son animales, con un cuerpo que un día perteneció a un pez" 
Martin Amis



Sé de jóvenes escritores a quienes no les gustan los gatos,

ni los perros, ni los pájaros.

Su actitud entre burlona, hierática, los encierra en una lejanía

de piedra y humo.

Una gangrena de sangre escéptica.
Una jaula de estertores enfermos los protege de la vida salvaje.

Huyen al contacto con los elementales de la fauna. 
Pero...
Son defensores a ultranza del género humano.

Único animal por el que guardan respeto y compasión.

Un filántropo de aquellos me dijo:

Por qué se ocupan con tanto esmero de los caballos, los gatos y los perros, pero no se ocupan del género humano.

Yo le respondí que ni los caballos, ni los perros crearon la “Little Boy” ni la “Fat Man”.

Ni diseñaron Treblinka, ni crearon el sistema de la usura y la banca…

(Aunque admitámoslo, en el caso de la primera mega-construcción las fallas fueron sobre todo estéticas y arquitectónicas. No dejo de nombrarla porque tiene un nombre sonoro y terrible; y algo más, en el caso de que la eficiencia teutona hubiese sido llevada al límite… ¿Ese sistema económico que hoy nos doblega, se habría podido deformar, reformar o trasformar en algo diferente?).

¡Ah! las bondades de la hipotaxis, los sedimentos, las capas fragmentarias del idioma, las arboladuras de la nave de la guerra, arqueología exprés de la maledicencia.

Mejor recordar y tener presente lo que le dijo Pound a Ginsberg arrepentido de haberse alimentado en ese error, la cicatriz vital del odio al gueto, su representación simbólica, ese prejuicio suburbano...

Bueno, quiero dejarlo claro, esto son sólo especulaciones revisionistas sobre una mínima parcela del mito histórico.


Sigamos:

No jugaron futbol con las cabezas de sus hermanos, ni llenaron continentes y mares de plástico y petróleo, ni…

(Respuestas sobredimensionadas y estúpidas para una pregunta estúpida. Los humanos pasamos la mitad de nuestras vidas discutiendo sobre razones y causas).

Es claro que ellos, los animales, están inmersos en su naturaleza cruel, escudo del temor, blasón de la vida, veneno de su cosecha.

Matan y comen; muerden y ladran; aúllan, embisten.

Tuvieron como compañero de planeta a un chimpancé elegante, culto, y guerrero. Uno que bajó de los árboles, fue sometido a varios experimentos genéticos y acabó con el hábitat.

Pasó de ser esclavo, a ser rey todo poderoso.

Salió de las minas y los socavones y se puso a alardear sobre los aires.

Envenenó las aguas. Oscureció la luz de sus estrellas.

Antropoide que en sus épocas de paz
se convertía en literato, fumaba y bebía, jugaba al golf o al futbol; escribía en los periódicos. La literatura que se hace en el reverso de los anuncios publicitarios como dijo un ácido y renombrado hombre de letras.

(Chesterton, el gran Chesterton, aunque creo que lo había tomado de otro...)
También se hacían notables escritores y cazaban.

––Hemingway pergeñó grandes obras, pero su mejor disparo

fue el que cobró su propia cabeza, que después fue embalsamada y expuesta en la sala de los críticos para deleite de las feministas––.

Buscaba más;  buscaba más adentro de la tierra.

El chimpancé culto y liberal, el antropoide humanista y de letras.

Iba al cine y miraba las cacerías de búfalos.

Entonces recordaba que:

Los de Cooster, Bufalo Bill y sus secuaces mataron más de 60 millones en las épocas decimonónicas de la aventura del Far West
para que pudieran pasar los trenes y el telégrafo.

A esto le llamaron el gran destino, el desarrollo de la idea del progreso.

Y luego se arrepintieron y los dejaron…

Ya tenían a las vacas pastando en las praderas.

Ya los guerreros de tocados rojos estaban jugando póker y ruleta en los arrabales de las reservas; ya no mascaban peyote, fumaban tabaco y escupían wisky.

También…

Acabaron con el lobo marsupial, (el tigre de Tasmania).

A uno lo mataron con una gallina en la boca.

A otra hembra la dejaron morir de frío y hambre dentro de una jaula.

Dejaron solo dos para una bandera.


Pero bueno…

Estos señores poetas, no quieren nada con el reino animal.

Las hordas del género humano les parecen de una elegancia exquisita, y se indignan cuando un escritor colombo-mexicano dona sus premios a la Sociedad Protectora de Animales.

(Son sus premios, es su plata y con ella puede hacer lo que le salga de los cojones).

No se bajan del pedestal sino para defecar detrás del árbol del conocimiento y abonan con sus heces toda la mitología de la literatura. Cuando mean, se sienten ángeles suspendidos desde una nube de cerveza.

Encerrados en su biblioteca, leen libros polvorientos y rumian las palabras y las frases como vaqueros celosos dentro de los linderos del idioma.

Frente a sus computadores parecen fantasmas de luz.

Heliotropos de un sol periclitado sobre un jardín de carbúnculos extinguidos.


Un acento por allí, una tilde por acá.

La gramática, la sintaxis, la orto-grafía.

El estilo libre indirecto no se debe utilizar en el poema.

Esto es un cuento y no un poema.

Esto es un poema y no un cuento.

Esto no clasifica en la antología de mi amigo.

Esto es demasiado exótico.

Esto es demasiado snob.

Esto es demasiado provinciano.

Esto es demasiado cosmopolita.

Esto es demasiado culterano.

Esto es demasiado pulp.

Esto es demasiado phorno.

No pasa para mi revista "Golpe de Dados".



¡Oh! si pudiésemos abolir el azar

Iluminar los territorios de la incertidumbre.

El idioma es una ciencia exacta…Bueno casi exacta, o algo así.

¿Podemos hablar de nuestros verdaderos problemas espirituales?

No… panfletos No…. Por favor: No panfletos.

La literatura no se debe mezclar con los panfletos…

La verdadera literatura habla de magdalenas, y té

Tiene la carita seca y curtida de una loquita borracha hablando sola en una cafetería…Mientras una costra de mierda rueda debajo de sus botines. Y un profesor ebrio, al fondo, mira su copa de anís.


Otra poetisa se indignó por que dije:

Que al bastardo del rey que mató a un oso borracho y aun elefante

con un rifle de última generación, lo deberían meter empelota dentro de una jaula junto a un tigre de Bengala…

Y cuando gritara, el público le debería decir: “¡¡Que te calles Borbón hideputa!!”.

En la U.S.A…

Se escaparon cuarenta animales del zoológico privado de un granjero del medio oeste. El granjero-carcelero pensó que los tigres de Bengala, los osos grizzly y las panteras de Sumatra, podrían convertirse una buena atracción en su finca. Pensó que se podían coleccionar como los muñecos de superhéroes de la Marvel.

Cuando le llegaron los antropoides con corbata de la sanidad y los impuestos ––la primera avanzada en el parque temático de la Prison Planet––.

Lo acosaron ––daño colateral por las prácticas fiscales de los señores del Departamento del Tesoro, miembros distinguidos de una tribu bíblica que allí en Norteamérica, había encontrado su tierra prometida––.El pastor de fieras en bancarrota, abrió las jaulas y se pegó un tiro.


Las fieras libres se fueron a merodear por el condado.


Los leones vieron un par de gordos campesinos cultivadores de maíz transgénico. Y Claro, Ñam-Ñam. Se los merendaron.

Los osos y las panteras vieron un par de periodistas de un pasquín de pacotilla y Ñam-Ñam, se los merendaron.

Los jaguares vieron a un pastor protestante acompañado de una monja luterana y un literato travesti, corriente New-Age, y Ñan-Ñam se los merendaron.

(El literato travesti New-Age no les gustó y lo vomitaron a un costado de la carretera del condado, tenía demasiada química en sus arterias, o demasiados piojos en sus dreadlocks o demasiado T.H.C en sus dedos, o demasiado... Los forenses no se han puesto de acuerdo).

Luego llegó la pandilla de los policías azules.

Los vigilantes índigos y los vigilantes caquis, los inter-estatales y los sheriffs, es decir los alguaciles o como se les llame, tuvieron libertad para tirar a matar.

Las sirenas ululaban, la horda motorizada cruzaba las carreteras del estado. Tenían trabajo. Por primera vez en un año dejaban de patear negros y mexicanos fronterizos y ahora tenían verdadero trabajo.

Y empezó la cacería.

En la USA los sopla-pollas tienen experiencia en eso.

Han acabado con unas cuantas docenas de especies desde que desembarcaron los colonos británicos. Y unas cuantas docenas de tribus desde que instalaron la ci-vi-li-za-ción.


Aquí, en el trópico de infamia.

Las cacerías de hipopótamos y cebras y grifos y unicornios.

Son ordenadas por el grueso de una camada de antropoides que golpea con rudeza en la madera de los congresos.

Cada uno tiene su mapa y señalan con el lápiz rojo.

De un solo golpe de pluma acaban con montañas, con ríos y nevados. 

Muestran minas. Ordenan exploraciones y dragados. 

Impulsan las locomotoras del progreso.

Con mucha responsabilidad y dentro de las normas de la explotación ecológica. Dicen algunos de sus panegiristas Ad honorem.





Pero….
Regresemos a nuestros poetas, a nuestros literatos, a nuestros gacetilleros. Los de aquí, los de provincia y los de la capital de la colonia…

Es más aburrido, mucho más aburrido, pero no los podemos dejar a su albedrio… De vez en cuando hay que meterlos en cintura. Ya nos han fustigado tanto con sus mierditas, sus darditos, sus mariconaditas y sus puyitas de quintacolumnistas. No nos podemos permitir esas licencias.


La úlcera crece blanca adentro de sus intestinos 
como una colonia de bacterias resistentes a los ácidos. 
Roen en minúscula asonada, las blancas y elásticas paredes de su estómago.
(Una jauría de lobos que muerde la  dura carne de un alce

viejo que ha muerto durante el invierno).

Ellos no creen que su cadáver será comido

por el gusano del que hablara el tricéfalo poeta inglés

––mezcla de conde, de mago y de clownd––.

Se comportan como pequeñas bestias eruditas y peripatéticas

rondando bajo el pórtico de su vanidad
mientras algo adentro

un cardumen tóxico, invade y arrasa.

Golpeando sobre la losa marmórea de su falsa eternidad.



Omar García Ramírez










No hay comentarios: