viernes, 14 de agosto de 2009

CONTROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION/ DOSSIER #3




















Fabricando el consenso para las guerras corporativas en “el país de los libres y la patria de los valientes”



Siv O'Neall*
Axis of Logic


Qué aprendiste hoy en la escuela

(Tom Praxton)

¿Qué aprendiste hoy en la escuela, hijo querido?
¿Qué aprendiste hoy en la escuela, hijo querido?

Aprendí que Washington nunca dijo una mentira
Aprendí que los soldados raras veces mueren
Aprendí que todos son libres

Es lo que me dijo el maestro

Y es lo que aprendí hoy en la escuela
Es lo que aprendí hoy en la escuela

¿Qué aprendiste hoy en la escuela, hijo querido?

Aprendí que los policías son mis amigos
Aprendí que hay justicia sin fin
Aprendí que los asesinos mueren por sus crímenes

Aunque a veces nos equivoquemos

Y es lo que aprendí hoy en la escuela
Es lo que aprendí hoy en la escuela

¿Qué aprendiste hoy en la escuela, hijo querido?
Aprendí que la guerra no es tan mala
Aprendí sobre las grandes que hemos librado
Combatimos en Alemania y en Francia

Y algún día me darán mi oportunidad

Y es lo que aprendí hoy en la escuela
Es lo que aprendí hoy en la escuela

¿Qué aprendiste hoy en la escuela, hijo querido?
Aprendí que nuestro gobierno debe ser fuerte
Tiene siempre la razón y nunca se equivoca
Nuestros dirigentes son los mejores

Así que los elegimos una y otra vez

Y es lo que aprendí hoy en la escuela
Es lo que aprendí hoy en la escuela

(Copyright Cherry Lane Music Publishing Co., Inc.SOF)


Ocultando la verdad

La realidad tras la versión deformada que recibimos generalmente, a través de las autoridades y de los medios, de los simulacros de combate y la agresión de USA es ocultada por completo en la masiva reescritura de la historia. Las verdaderas razones para los simulacros de combate antes y mientras son realizados no son para conocimiento del público. La realidad es que Estados Unidos de Usamérica ha estado orientándose en una sola dirección, durante más de un siglo, y esa dirección es una consolidación del poder y de la dominación mundial mediante todos los medios disponibles, utilizando mentiras y distorsiones, una propaganda insidiosa y la denuncia estridente de individuos “antipatrióticos”. En realidad, según los poderes prevalecientes, todo el que piensa independientemente es antipatriótico.


Los políticos e historiadores de USA han estado siempre espléndidamente cualificados para inventar pretextos ‘aceptables’ para invadir y matar a civiles y rebeldes en países que no se ajustaban a las normas de la cooperación deseada con USA. Vale decir que los países que no dejaron que se les sometiera a las buenas a la dominación de USA, a un papel subordinado en los tratos comerciales con ‘la mayor democracia del mundo’, tuvieron que enfrentar las terribles consecuencias de su insubordinación. Fueron invadidos u obligados a acatar la disciplina.

Siempre se presenta al ‘enemigo’ como algo infrahumano y sin respeto por la vida. ‘Nosotros’ tenemos todos los derechos morales, ‘ellos’ son salvajes y hay que matarlos o civilizarlos. Es un elemento básico en la política exterior de USA. La historia nunca juega un papel en ‘nuestras’ decisiones. La historia es irrelevante. ‘Nosotros’ creamos la historia y ‘nosotros’ creamos el mundo en el que vivimos. ‘Nosotros’ somos el centro del universo. Todo lo demás es de importancia secundaria.

La propaganda y la escritura sesgada de la historia que siguió a las guerras de agresión apuntaban primordialmente al propio pueblo usamericano, a los libros de historia y, antes de eso, a la estructuración del consenso dentro del país. Algunos ejemplos son las fervorosas guerras de agresión y las sanciones punitivas, como ser la continua agresión contra Cuba y la ridícula invención de una masiva amenaza comunista, desde la guerra contra Grenada en 1983–84, a Nicaragua y El Salvador durante la presidencia de Ronald Reagan en los años ochenta.

Una mirada retroactiva a la historia

La guerra contra México (1846-1848) fue librada para controlar la producción de algodón, de importancia general, en Texas y los Estados vecinos. Fue el comienzo de la historia de expansionismo de USA, con la excepción de la inhumana exterminación de los indios nativos en la “Conquista del Oeste”, uno de los capítulos más crueles y degradantes en la historia de USA.

De Encarta: [traducido de Encarta en inglés]

“Las pérdidas territoriales de México significaron el fin de toda posibilidad de que México, en lugar de Estados Unidos de Usamérica, se convirtiera en el poder predominante en Norteamérica. Como primer conflicto en el que las fuerzas militares de USA combatieron casi exclusivamente fuera del país, la Guerra Mexicana también marcó el comienzo del ascenso de USA como poder militar global.”

La guerra española-usamericana de 1898 no fue apoyada incondicionalmente por el gobierno de USA, pero la comunidad empresarial vio su ventaja en una guerra. Es también seguro que la creciente debilidad de España contribuyó a la decisión de ir a la guerra.

De Wikipedia: [traducido de la edición en inglés]

Un senador usamericano de Nebraska declaró que: “La guerra contra España aumentaría el negocio y los beneficios de cada ferrocarril usamericano, aumentaría la producción de cada fábrica usamericana, estimularía cada sector de la industria y del comercio interior.”

Nace una máquina de propaganda controlada por el Estado

El uso de la propaganda estatal fue desarrollado en Gran Bretaña antes de la Primera Guerra Mundial y como resultado de esa astuta estrategia logró que USA se indignara ante la guerra y que se uniera a ella, impulsando así los intereses imperiales británicos. Todo un logro. Gran Bretaña tenía mucho que perder en la época y aún estaba lejos en el futuro la era en la que estaría dispuesta a desempeñar un papel secundario ante USA. Se trataba todavía de la era de “Rule Britannia, rule the waves” (Britania. ¡Sal y domina los mares!). El tiempo de la predominancia de USA en los asuntos mundiales vino después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el sistema de propaganda británico durante la Primera Guerra impresionó tanto a los nazis que lo adoptaron como modelo para su propio Ministerio de Propaganda.

La Segunda Guerra Mundial estableció a USA como la superpotencia, condición que ha estado consolidando ansiosamente por todos los medios disponibles. La guerra fría que siguió fue, por cierto, una maravillosa invención para aumentar permanentemente la producción y los beneficios de los fabricantes de armas. La carrera armamentista fue precisamente lo que quería la industria y funcionó a la perfección. El demonio comunista era omnipresente y sirvió milagrosamente bien, una y otra vez, para fomentar al apoyo popular para las guerras más absurdas o, como en el caso de Vietnam, la más cruel y ecológicamente destructora de todas las guerras.

En todo esto, los medios dominantes fueron los conspiradores más dispuestos y los poderes corporativos ganaron continuamente en fuerza en su cada vez mayor ascenso para convertirse en los verdaderos gobernantes de USA y, como lo planificaran, del planeta. El presidente y el Congreso, sean republicanos o demócratas, se convirtieron en los mascarones de proa de las corporaciones. La gente se hacía más y más prescindible desde el punto de vista del gobierno controlado por las corporaciones, y el medio ambiente, como en el caso de Vietnam, no tenía importancia alguna.

Las guerras bajo capa de aplastar una amenaza comunista para la Nación

John F. Kennedy, el tan alabado presidente “liberal” y también su hermano Robert tenían una fijación casi psicopática con Castro, Cuba y el ‘maligno’ comunismo. Declararon que Cuba era una amenaza abierta contra USA y casi pusieron a todo el planeta en peligro de extinción mediante una guerra nuclear como reacción a la crisis de los misiles en Cuba. El embajador mexicano en 1961 se dio cuenta de lo absurdo de la declaración de que Cuba era el Enemigo Número Uno de USA. En respuesta al llamado del presidente de USA a una acción colectiva, se informó que el embajador dijo: “Si declaramos públicamente que Cuba es una amenaza a nuestra seguridad, 40 millones de mexicanos se morirán de risa.”

Pero hasta hoy, la mayoría de los usamericanos sigue considerando que Cuba es una amenaza comunista, e incluso muchos europeos que deploran la pobreza en Cuba, culpan de ella al malvado y dictatorial régimen de Castro. La verdad es, por cierto, que las sanciones de USA son la causa primordial de esa pobreza y el simple hecho de que Castro siga en vida (a pesar de innumerables intentos de asesinato de la CIA) y en el poder y que sea ante todo un héroe nacional, es casi un milagro.

El sistema de salud cubano es extraordinario. Todos los cubanos están cubiertos por la atención sanitaria universal financiada por el gobierno, y sus médicos y maestros, son enviados a ayudar a países democráticos, de Nicaragua y Angola en los años ochenta a Venezuela en la actualidad.

Basta un ejemplo del cuidado cubano por la vida humana y su superior organización: cuando el huracán Iván – el segundo huracán por su fuerza en menos de dos meses – afectó a Cuba en septiembre de 2004, no se perdió una sola vida.

De Environmenttimes:

“Las autoridades dieron la alarma de huracán a tiempo, movilizando el sistema de defensa civil de estilo militar del país de manera ejemplar. Unos 2 millones de los 11 millones de habitantes del país fueron evacuados temporalmente.”

Hay mucho que agregar si lo comparamos con el modo como el gobierno de USA encaró la crisis del Katrina en Nueva Orleans, que aún no ha sido solucionada. Y sigue en duda si la mayoría de los desplazados volverá algún día a algo parecido a las vidas de las que tuvieron que huir – si tuvieron suficiente suerte para sobrevivir en este desastre de “Sálvese quien pueda” (cada cual por su propia cuenta).

Las despiadadas guerras de Ronald Reagan en Centroamérica

Bajo la presidencia de Ronald Reagan, los intentos de reforzar la hegemonía de USA mediante el terror y un abrumador poder militar adoptaron diversas formas, todas despiadadas, y desde luego ninguna de ellas motivada por preocupaciones humanitarias, que fue, sin embargo, el mensaje que el gobierno publicitó en todos los casos.

No importa si USA apuntaba al derrocamiento de un dictador, como en Grenada (1983 – 84) o en Panamá (Noriega 1989 – 90) o si estaba involucrado en el exterminio de una organización rebelde izquierdista, el verdadero motivo fue siempre la consolidación del poder corporativo usamericano. La CIA apoyó al ejército nicaragüense y al sanguinario dictador Somoza contra los rebeldes sandinistas, apoyó la lucha contra los rebeldes en El Salvador o eliminó a un líder popular como Salvador Allende en Chile. Los derechos humanos y las vidas humanas no interesaban para nada. Lo único esencial era derrocar al régimen que presentaba un peligro para la hegemonía de USA, fuera una dictadura despiadada o un régimen popular.

El apoyo abierto del gobierno de USA al régimen dictatorial de Somoza en Nicaragua (1981 – 90) y a los contras que combatieron brutalmente a los populares sandinistas en el intento desesperado de estos últimos por lograr un cierto grado de justicia social. Esta maniobra desvergonzada fue sólo un ejemplo típico de las prioridades de USA.

Cuando el hombre fuerte de Panamá, Manuel Noriega, el ex gran aliado de USA, se independizaba demasiado de USA, el gobierno se volcó en su contra y lo derrocó en un golpe en 1989. Noriega fue un gángster implacable que mató a miles de guerrilleros que luchaban por la libertad en el oeste de Panamá. Esto hecho no molestó de modo alguno al gobierno de USA, pero cuando George Bush padre consideró que Noriega había dejado de ser útil a las grandes corporaciones de USA, fue transferido a la categoría del ‘malo’ y tuvo que partir. Primero lo vitoreaban como iniciador del proceso de democracia, un instante más tarde fue objetivo de un violento bombardeo que mató a miles de civiles panameños. Noriega fue llevado a USA y juzgado por narcotráfico. Todo esto bajo la cobertura de la lucha contra el tráfico de drogas y típicamente, en nuestros tiempos orwellianos, esta invasión militar de Panamá fue bautizada “Operación Causa Justa”.

Había que combatir a la independencia y el nacionalismo. Y en cuanto al país que se bautizaba ‘la mayor democracia del mundo’, había que indoctrinar al pueblo usamericano y ojalá en cierta medida al resto del mundo, en la creencia de que la agresión de USA siempre tenía una causa humana. Era la lucha contra el comunismo o algún ‘mal’ parecido, o había una amenaza directa a la Nación o incluso para la paz mundial. ‘La Guerra es la Paz, la Paz es la Guerra.’

Derrocamiento de un héroe nacionalista que no quiso adaptarse

Los gobiernos de USA nunca han dudado cuando se ha tratado de derribar a regímenes favorables al pueblo como el de Sukarno en Indonesia (1965) que contaba con un apoyo masivo de su pueblo. Sin embargo, Sukarno era demasiado amigo de los regímenes comunistas y por lo tanto constituía una amenaza para el papel de dominación mundial que USA estaba en el proceso de establecer. En un golpe militar respaldado por la CIA, Sukarno, democráticamente elegido, fue derrocado en 1965. Fue reemplazado por uno de sus generales, Suharto, que gobernó como un tirano, que aplastó brutalmente rebeliones en Timor Oriental y en Aceh, hasta que fue expulsado por el pueblo en 1998. Fue el instigador de uno de los peores asesinatos masivos con motivos políticos del siglo pasado, pero USA consideró en la época que Indonesia era un régimen particularmente amigo. (Vea A Brief History of CIA Sponsored Involvements 1953-2004)

Después de la guerra fría viene la guerra sin fin

Cuando terminó la guerra fría, USA estaba desesperado por encontrar una guerra que pudiese reemplazar al bloque soviético como el hiperbolizado demonio público y que sirviera como pretexto para la interminable producción de armas y de alta tecnología con el propósito en última instancia de militarizar el espacio. Desde luego, cuando el 11-S estalló en la escena, salvó la era posterior a la guerra fría para las aspiraciones de dominación mundial de USA. Se había creado el marco necesario, la guerra podía comenzar.

Los acontecimientos se convirtieron en la guerra televisiva de entretenimiento de una era de televisión y entretenimiento. La guerra espectáculo de todas las guerras, la guerra sin fin, la guerra que iba a convertir a USA en la sola y única potencia mundial, el poder indiscutido que estaría en condiciones de dictar a todas las potencias menores las condiciones para la continuación de su existencia. Para ganar esta guerra mediática era, por cierto, esencial que la prensa y la televisión, todos los diversos medios, se ajustaran a este resonar de bombos y platillos cuidadosamente escenificado, exagerando con astucia la Maldad del Enemigo, para el consumo de las masas. Y los medios estuvieron más que dispuestos a hacer su parte en este juego de engaño.

El papel de los medios

Evidentemente, los medios dominantes tienen que participar desde el comienzo en el juego en esta estrategia de convencer al mundo de que USA es una democracia superior, un poder benéfico que está inevitable y consecuentemente de parte del ‘bien’, El mundo tiene que creer que USA es un dechado de libertad, de derechos humanos, de altruismo, de principios humanitarios, de genuinos valores y actitudes. Hay que encubrir a todo precio la verdad tras el imperialismo de USA, y los medios son instrumentos dispuestos y poderosos en este esfuerzo. La realidad es, desde luego, que los medios corporativos forman parte de la gran estafa. Constituyen un sector esencial en el sistema de gobierno corporativo en USA.

El pueblo usamericano apenas ha comenzado a comprender que lo están embaucando de un modo casi obsceno. La gente es prescindible. El dinero fluye de abajo hacia arriba y es concentrado en las manos de un pequeño número de mandamases corporativos que no pensarán dos veces antes de esquilmar a su propia base si al hacerlo concentran el poder y el capital en las manos de unos pocos. La ampliación de la brecha entre los que tienen y los que no tienen es intencional, ya que crea el tipo de inestabilidad que facilitará la dominación de los pocos sobre las masas.

El dinero fluye a la maquinaria militar y a las industrias de armamento, petrolera y farmacéutica, a todas las grandes corporaciones con poderoso cabildeo en Washington. La gente paga por las guerras y por lo poco que queda de los gastos sociales, y los mandamases corporativos cosechan los beneficios. La educación y la atención sanitaria mueren de inanición y ése es precisamente el fin que se persigue.

Lo que quieren es que la gente sea víctima de la implacable propaganda que es difundida a diestra y siniestra por la televisión y la publicidad, impermeabilizarla a la verdad y la razón, hipnotizarla mediante la creación de valores falsos, convertirla en adicta al consumo ostentoso, enceguecerla ante los verdaderos valores en la vida a través de la creación de valores artificiales, embotar sus sentidos para convertirla en robots que acepten obedientemente cualquier cosa que los anunciadores les digan que desean.

Todo equivale a un juego sistemático de manipulación, con el objetivo de crear el tipo de persona que es fácil de engañar y controlar. La gente es la víctima dispuesta, los mandamases corporativos son los gobernantes omnipotentes de un mundo estéril.

Mientras los medios corporativos sigan jugando su parte esencial en este juego absurdo, hay poca esperanza de que las gentes vuelvan jamás a ser individuos y cesen de ser robots.

El resultado de este juego mortal depende de nosotros.

También hay que preguntarse si queda una última oportunidad de volver atrás y retornar a un mundo en el que la vida signifique un estímulo intelectual, el profundo placer de aprender, el aprecio de la belleza, la creatividad artística – todos esos frágiles valores que los gobernantes con corazón de piedra de nuestros días ni siquiera saben que existen. ¿O vamos a continuar con nuestra adicción a la acumulación y seguir ciegos ante la intricada tarea de vivir?

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*Siv O’Neall es colaboradora de Axis of Logic, basada en Francia. Para contactos: siv@axisoflogic.com
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens

http://www.axisoflogic.com/artman/publish/article_22239.shtml


Germán Leyens es miembro de los colectivos(www.tlaxcala.es), la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft