viernes, 5 de abril de 2013

“PASADO”








“PASADO”



Ahora soy un tipo sobrio.
Dejé de fumar, no bebo licores fuertes, no fumo…Pero recuerdo cuando estaba pasado. ¿Cómo sobreviví?. En medio de aquella amnesia de aquelarre etílico, aquella danza de fuego bajo las estrellas.
Sí, algunas veces estuve pasado…

Pasado en yerba como derviche metropolitano inmerso en su nube vegetal, el incienso de su intima quema; en busca de su oración secreta.
Pasado de ajenjo, como beodo parisino; impresionista-iridiscente-puntillista, inclinado sobre la copa del ada verde; mientras al fondo, el aristócrata gnomo de Touluose-Lautrec caligrafiaba una danza pictórica en el Moulin Rouge.
Pasado en chutte como un drogo bogotano.
Carrileando la 19 hasta el colonial burgo de la “Candela” en medio del ruido nocturno de vendedores y loteadores  de la carne trémula y el fandango.
Pasado de aguardiente nihil, (cerca al parque de los periodistas); como Leao Le Gris el de la gran pipa, el de la excelsa cachimba en Medellín.
Rebosando la copa de la luna llena; poeta caminando su noche lunfarda hacia los garitos periféricos en donde coinciden los escritores inéditos e ilíquidos, los prosistas narcóticos; los bandoleros epilépticos y las musas neuróticas y polifónicas.

Ahora soy un tipo sobrio. La botánica solo me interesa en su rama homeopática. Ya no la fumo, la consumo en tisanas. ¿Pueden creerme? No, no me creen. ¿Tengo cara de beodo? ¿De drogotta? ¿De fumetta?
Deberían haberme visto pasado.…

Pasado en vino áspero y en remojo de cerveza, y en salmuera, y en ron caribe como un pirata que navegaba su bergantín contra la tormenta.
Pasado en dulce brebaje de adormidera; el néctar que sublima la vena más tensa, la cuerda más cercana a la carótida; esa que palpita mientras la noche deja caer una lluvia de amapolas celestes. Esa que canta cuando la noche de Gaspar el errabundo suelta su ultima bocanada de humo denso.
Pasado en chicha candombera; inmerso en la ruidosa verbena de la feria.
Solo y sin la musa; solo y sin la cocotte; compadrito en la esquina del abasto que soba su hoja de metal ardiente; y el frío en las costillas, como lo pintara Borges.
Pasado en mandrágora vegetal que eleva su aireado cuello de aquelarre psicotrópico.
Pasado en ayahuasca buscando el dolppegannger

(Mi chaman oscuro, mi Orisha guerrero, mi santero brujo de la guarda).

Pasado-envejucado, brebaje de la selva dura con su verde camaleónico.
––Dioptrías de jaguares acuáticos, calidoscopio de salamandras y tucanes. Serpientes emplumadas y jabalíes alados––.

Pasado en yerba buena, macerando en pote de madera y en la muela afilado pedernal; mascando el ayahuasca del Mamo en el tambo de la abuela.
Empeyotado en mi desierto norteño; Villadeleyva acústica y de tierra; con mi poncho de lana y mi sombrero de paja y jipijapa.

(Sombras frescas al fondo y un sol que se precipita en rojo sobre el altar de la tarde y de la sierra. En mis ojos dos candelabros de metal volcánico; dos rubíes negros de cuervo poetiano).

Pasado en vino y en vodka, y en mezcal y en whisky y en ginebra.
Jineteando la noche; carabeliando la vida; caribeando la plaza Marijuanera, berettera, carnavalera, tropelera y metalera.

Pasado hasta el cogote, presionando el adminículo  neumático; el embolo, hasta la última traza multicolor del arcoíris lisérgico, cuando es teñido por la pinta violeta. Calamar de tinta iridiscente, agonía de la vena estrangulada de la cuerda.
Más que pasado…
Emponzoñado, encamellado con mi corazón de estrella diamantina y su cola de cometa…
Enteógena plegaria;  Soul de puerto en viernes negro; Góspel de farmacéutica; Cumbia de arrabal que danza cuando el cuerpo pide sueño y sangre tóxica para llevarlo hasta la ventana que da al abismo de la risa.

Allí, cuando termina la alegría, viene la estupefacción y a veces el deliriums.

En el bucólico pueblito de Cthulhu…
––el señor Lovecraft me espera, para mostrarme un libro raro––.


Ustedes me perdonan…
Resulta que a veces, sin saberlo…
Resulto... Pasado…

Pasado, encurdalado y enjuergado con mi poema anisado en bandolera…
Cruzando la calle silenciosa de la madrugada
cuando los gatos salen acompañados de la melodiosa flauta del dios Pan…
Ocasión para cantar con ellos,
bajo la luna amarilla preñada de sueños bohemios y luminosas visiones de poetas.

O.G.R.